
|
|
HIJA MÍA, LO MEJOR ES QUE MUERAS: "Escúchame, hija mía, escúchame, me gustaría que murieras, lo mejor es que mueras". La escena tiene lugar en un hospital de Cisjordania. Souad está al borde de la muerte. Unos días antes, al término de una reunión familiar en la que sus padres decidieron su ejecución, su cuñado Hussein irrumpió en el patio de la casa familiar, derramó el contenido de un bidón de gasolina sobre su cabeza y le prendió fuego. Con quemaduras de tercer grado, Souad no es más que una llaga purulenta. En el hospital al que la llevaron unas personas de su poblado se ve sometida a la brutalidad de una enfermera malintencionada. "Yo era culpable a ojos de todo el mundo. Mi destino era el de todas las mujeres que manchan el honor de los hombres. Si me lavaron fue porque apestaba, no porque quisieran curarme. Me tenían allí porque era un hospital en el que yo debía morir sin crearles más problemas a mis padres y a todo el poblado". Así pues, su madre le trae un frasco con veneno y trata de convencerla para que ella misma complete el crimen. Será necesaria la intervención in extremis de un médico joven para evitar que Souad ceda al chantaje y para que a sus parientes se les prohíba visitarla. ¿Qué hizo esta mujer para merecer semejante trato? Se enamoró de un vecino, y fue seducida. Él le prometió que se casaría con ella e hicieron el amor una vez en el campo. Souad se quedó embarazada y el joven Faied la abandonó. Desde el momento en que se descubrió su estado ya era una mujer muerta. "El libro negro de la condición de la mujer"
Última actualización:
24 de Septiembre de 2009
|