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Me duele la necedad, la intolerancia y, especialmente, la manipulación. (...) Advertirles de que cuando oigan hablar de tradición, patria, raíces, identidad, lengua o del único Dios verdadero, sea éste cual sea, echen a correr como alma que lleva algún buen diablo. Recomendarles que defiendan el don más preciado, quizás el único verdaderamente importante a nuestro alcance: la libertad" (Fernando Jiménez del Oso). ******************************* En el mundo hay 135 millones de mujeres a las que les han amputado lo más íntimo de su ser. Y la cifra va en progresión: dos millones de niñas sufren cada año la tortura física y mental que supone la mutilación del clítoris. La infibulación o ablación aún se practica en 28 países; una práctica salvaje que provoca gravísimas infecciones a sus víctimas y les impide vivir su sexualidad con normalidad. "Tenía 10
años cuando mi abuela me dijo que me llevaba al río para
realizar una ceremonia de iniciación. Insistió en que
cuando terminara me darían muy bien de comer. Yo era muy pequeña
y no tenía ni idea de lo que iba a pasarme. Cuando llegué
a aquel lugar escondido entre unos matorrales, junto al río,
fui desvestida. Me taparon los ojos y me quitaron la ropa completamente.
Fui obligada a tumbarme. Cuatro mujeres sujetaban mis extremidades,
mientras otra se sentaba en mi pecho para evitar que me moviera. Me
colocaron un trozo de tela en la boca, y entonces... me cortaron. El
dolor era insoportable. Como me resistía e intentaba levantarme,
perdí mucha sangre. Por supuesto, no me dieron ningún
tipo de anestesia ni calmante para el dolor. La operación me
produjo una hemorragia que me provocó una fuerte anemia. Durante
mucho tiempo, cada vez que orinaba me dolía. A veces trataba
de aguantar las ganas, por el miedo que me producía el dolor.
Sufrí también infecciones vaginales. El corte me lo hicieron
con una simple navaja". Este es el testimonio
de Hannah Koroma, una mujer de Sierra Leona que sufrió en sus
propias carnes una práctica todavía habitual en muchos
países de África: la mutilación genital femenina. Dos millones de niñas al año,
aproximadamente 6.000 cada día, cinco cada minuto, La ablación sigue practicándose impunemente en muchos países, a pesar de que es una actividad rechazada por la ONU o la Unión Europea. La OMS lo considera como una violación del derecho a la salud. Las personas y entidades que están luchando para la erradicación total de esta práctica saben que la solución está en atacar las causas. El porqué se realiza es muy variado, y depende de los países y sus tradiciones. En algunos casos es una cuestión de "identidad cultural". Se ha hecho siempre, como una costumbre, y no se puede cambiar. No conciben que haya mujeres que no sean sometidas a la circuncisión. También se habla de la cuestión de género: la ablación es una forma de distinguir a la mujer del varón. Se considera que el clítoris es semejante al pene masculino, y sólo extirpándolo la mujer consigue su feminidad. En algunas sociedades la excusa para la defensa de la ablación es la prevención de la infidelidad: si la mujer no tiene deseo sexual, se reducen las posibilidades de que busque el sexo fuera del matrimonio, con lo cual el honor de la familia está a salvo. En muchos casos, se considera que sólo el hombre debe sentir el placer sexual, por lo que aquellas mujeres que no han sido circuncidadas lo tienen muy difícil para contraer matrimonio. También la limpieza y la higiene son usadas, irónicamente, como justificación para la mutilación: en algunas sociedades, las mujeres que no han sido sometidas a estas prácticas no pueden acarrear agua o preparar la comida porque no son puras. Se considera que los genitales femeninos son "feos" y "sucios", y por ello es necesaria su extirpación. Incluso hay tribus donde existe la creencia de que si el clítoris no se elimina crece como el órgano sexual masculino, o que si llega a tocar el pene del hombre, éste morirá. ||TAMBIÉN LA SALUD ES...|| ... considerada, erróneamente,
una excusa más para la ablación. Algunos pueblos piensan
que la mujer infibulada es más fuerte contra las enfermedades
y puede dar mejor a luz. Incluso hay lugares donde se cree que la que
no pasa por esta experiencia no puede tener hijos. ||ESA PRÁCTICA CRUEL...|| ... y sin sentido se realiza, según
Naciones Unidas, en unos 28 países africanos, aunque también
se están dando casos en aquellos lugares donde habitan inmigrantes
procedentes de Estados donde la ablación es habitual. Cada vez
se conocen más experiencias de mujeres mutiladas en Australia,
Canadá, Nueva Zelanda, Europa o Estados Unidos, a pesar de que
en estos lugares es una práctica ilegal. En España, Medicus Mundi Andalucía ha puesto en marcha una campaña de información y sensibilización cuyo objetivo es ayudar al denominado Comité Nacional de Lucha contra la Mutilación Genital Femenina en Burkina Faso. Esta agrupación intenta por un lado concienciar a la sociedad a través de los medios de comunicación sobre la importancia del problema de la ablación y, por otro, conseguir que el Código Penal incluya medidas contra los que llevan a cabo dicha mutilación. De hecho, la Asociación Andaluza de Matronas ha registrado en la zona almeriense de El Egido varios casos de mujeres africanas mutiladas genitalmente. Son casos que han saltado a la opinión pública cuando estas inmigrantes han ido a dar a luz. Nadie sabe cuando han sido infibuladas, pero la edad de las muchachas y el poco tiempo que llevan en España indica que fueron intervenidas en sus países de origen. El temor es a que ellas sigan la tradición y hagan lo mismo con sus hijas. Sólo la reiteración de campañas informativas dirigidas a ese grupo de población podrá evitar que eso suceda en un futuro. Mónica Pérez de las Heras - "OeNeGé"
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