Mira cómo te miro

 

"Todos habitamos en el mismo mundo, pero existen muchas formas diferentes de verlo".

********************************

Al igual que nosotros, los animales utilizan sus sentidos para informarse del mundo que los rodea, y nunca recurren a uno solo, sino que casi siempre utilizan varios sentidos a la vez. Por ejemplo, un zorro para moverse se sirve de la vista, pero también del oído, el equilibrio y el tacto.

No todos los animales ven igual. Algunos son capaces de ver el mundo recurriendo a sentidos que a nosotros nos resultan desconocidos. Sin ir más lejos, el insecto verá la ubicación del néctar gracias a unas manchas ultravioletas, no visibles por el ojo humano.

Algunos primitivos protozoos, los animales más simples, apenas aprecian la diferencia entre luz y oscuridad, pero otros de estos animales unicelulares son capaces de detectar la luz y nadar hacia ella. Al otro extremo de la escala, insectos, crustáceos y vertebrados elaboran imágenes coloreadas...

La vista entre los animales es curiosamente el sentido menos extendido para obtener información, pues debe enfrentarse a una serie de limitaciones que dificultan las conexiones entre el canal emisor y el receptor. Como prueba, en el mar la profundidad va mitigando la luz, y a veces los obstáculos naturales impiden la funcionalidad del ojo.

En tierra los impedimentos van por caminos diferentes. Los cambios climáticos y la alternancia del día y la noche también obstaculizan la visión, si bien muchos animales han aprendido a sortearlas para sobrevivir. Aunque nosotros, los humanos, dispongamos de una excelente visión y una gran parte de nuestros sistemas de relación dependa de los ojos, muchísimos animales deben ayudarse, además, de otros sentidos en busca de la supervivencia.

||OJOS PARA TODOS LOS GUSTOS||

La visión humana es estereoscópica, en color y con un mediano campo visual, unos 125 grados, pero hay otros animales que sólo ven en blanco y negro, en un único plano o en infinidad de facetas. El universo visual de un insecto nada tiene que ver con el de un mamífero, un pájaro o un equinodermo.

En la mayoría de los animales, las células sensibles a la luz se encuentran agrupadas en los ojos, órganos que disponen de superficies reflectantes y lentes para ampliar al máximo la cantidad de luz captada. La sensibilidad a la luz se consigue mediante pigmentos especiales, sustancias que absorben partículas de energía lumínica, fotones, y las convierten en impulsos nerviosos.

Sería útil para entender este cambiante aspecto de la naturaleza que veamos algunas de las principales etapas recorridas por el ojo hasta llegar a la más perfecta visión de aves y mamíferos.

Algunos protozoos, observados detenidamente a través del microscopio, se dirigen siempre hacia la fuente de luz, lo que significa que en su cuerpo, de una sola célula, ya deben existir receptores lumínicos.

Llegando a los invertebrados pluricelulares existen ocelos y ojos en muy diferentes grados de desarrollo cuya enumeración sería muy larga por su enorme variedad.

CaracolLos moluscos también nos ofrecen un buen números de fases intermedias que de algún modo resumen la larga historia de la conquista de una visión cada vez más perfeccionada. Todos hemos contemplado en alguna ocasión a un caracol. Sus largos cuernecillos tienen un pequeño abultamiento que al simple contacto con un obstáculo se retraen. Pues bien, esos rudimentarios órganos receptores tiene una serie progresiva de células sensibles que permiten a los caracoles una primera formación de imágenes y, sobre todo, les permiten averiguar a qué distancia se encuentran los objetos que le interesan, ya sean potenciales enemigos o fuentes de alimentación.

Si nos adentramos en el mundo de los insectos, observaremos que la mayor parte de ellos tienen complejas estructuras orgánicas destinadas a la visión. Los denominamos ojos compuestos y, en general, se trata de elementos parecidos a los ocelos de las orugas, pero imbricados bajo una superficie redondeada. Cada una de esas partes, llamadas científicamente omatidios, tienen externamente forma de de hexágono, que geométricamente es la mejor forma de aprovechar un espacio con el mayor número de elementos. Cada hexágono constituye en su parte superficial una lente que capta luz y la concentra para transmitirla al interior, donde la unión de todos los omatidios forman una imagen más o menos rudimentaria.

El campo visual de cada omatidio no supera los 30 grados, mientras que el de todo el ojo varía enormemente de unas especies a otras, según el número de omatidios y la posición de los ojos en la cabeza. Existen algunos insectos que por la posición de los ojos en la cabeza y el elevado número de omatidios llegan a dominar los 360 grados, es decir, todo el horizonte que le rodea.

||PUEDEN VER POR LA ESPALDA||

Búfalos, gacelas y otros antílopes de las sabanas africanas necesitan identificar losBúfalo peligros que surgen a sus espaldas, incluso cuando bajan la cabeza para pastar. Al igual que la mayoría de los animales que sirven de presa a los carnívoros, tienen un ojo a cada lado de la cabeza, lo que les proporciona una visión separada. Sin embargo,la suma de los campos oculares de cada ojo abarca casi una circunferencia completa. Como sólo poseen una pequeña zona en la que se yuxtaponen ambas miradas, su visión binocular está muy limitada. Pero, contrariamente, su amplio campo visual monocular les permite echar un vistazo panorámico a su alrededor para localizar los potenciales peligros.

Pocos mamíferos tienen una visión como la humana. Los primates son los más favorecidos por el sentido de la vista. Los nocturnos, como el mono búho o mono de noche, disponen de unos ojos enormes para desenvolverse exitosamente en la oscuridad.

En el resto de mamíferos existen otros sentidos más desarrollados para la supervivencia que la vista, como el olfato y el oído. Tal es el caso de lobos y otros cánidos, como los perros, que no distinguen los colores y ven en blanco y negro. Viven, por tanto, en un mundo de tonalidades grises. Sin embargo, están muy bien capacitados para detectar movimientos y calcular distancias.

Los felinos, por otro lado, además de un excelente oído y olfato, disponen también de una visión muy aguda. De hecho, un lince puede ver un ratón a 75 m. de distancia. Mientras, el gato posee un campo visual muy amplio, cubriendo un ángulo de 187 grados, frente a los 125 del hombre.

Seguramente nuestra especie, en los remotos tiempos en que nuestros antepasados dependían de una alimentación frugívora, adquirieron la percepción de colores para localizar los frutos de los árboles con más facilidad.

||PERCIBIR EL MOVIMIENTO Y LA DISTANCIA||

Los animales más avanzados, como los insectos, crustáceos y vertebrados, tienen los ojos pares, situados generalmente a ambos lados de la cabeza. Eso les proporciona un campo de visión muy amplio, permitiéndoles, además, que los ojos converjan en un objeto. La combinación en el cerebro de ambas imágenes, captadas por los dos ojos, elabora una figura tridimensional que permite apreciar la distancia y la velocidad con que se mueven los objetos.

Cuando esta apreciación es importante para la supervivencia del animal, como es el caso de muchos predadores, los ojos están situados están situados en la parte delantera de la cabeza, para que el solapamiento de los dos campos visuales sea mayor.

Por otro lado, las especies que les sirven de presas, como antílopes, conejos y aves, Conejotienden a tener los ojos a los lados. Según esta estrategia evolutiva, la visión no es tan tridimensional, pero el campo visual se agranda, permitiéndoles captar los más ligeros movimientos de peligro.

La visión de un animal responde a sus necesidades. Puede ser precisa y aguda para localizar a la presa, o "gran angular" para el acecho, o ambas cosas a la vez.

Las grandes aves de presa o rapaces poseen la mejor agudeza visual conocida. Varias veces superior a la humana, aunque sus ojos sean más pequeños que los nuestros. En condiciones ideales de visibilidad, un águila puede divisar a una liebre a más de 3 km. de distancia, y se ha visto a algunos halcones arremeter directamente contra una paloma que se encontraba alejada a más de 8,5 km. Félix Rodríguez de la Fuente, gran conocedor de las rapaces, y de los halcones en particular, afirmaba que, si no fuera por la curvatura de la Tierra, un halcón sacre podría ver una hubara posada en el desierto a más de 10 km. de distancia.

||GIRAR LA CABEZA 270 GRADOS||

En las aves de presa, los ojos están tan apretados en las órbitas que apenas pueden moverse y el ave tiene que girar la cabeza, a pesar de lo cual es capaz de distinguir con pleno detalle un ratoncillo que se mueve entre la hierba a cientos de metros por debajo.

BúhoEl cuello del búho real es tan flexible que dota a la cabeza de la capacidad para girar casi 270 grados. Esta ave posee una visión aguda, pero como su campo visual es reducido compensa el inconveniente con la flexibilidad del pescuezo. Esa desventaja obliga al animal a volver la cabeza o el cuerpo para observar lo que sucede a sus espaldas.

Las rapaces nocturnas, en complicidad con la luna, las estrellas y el silencio de la noche, cazan conjuntamente con ayuda de la vista y del oído, siendo este último el sentido más desarrollado para las cacerías nocturnas.

Para mantener limpios los ojos, las rapaces, al igual que otras aves, disponen de una pantalla, la membrana nictitante, que sube y baja por delante de la córnea limpiándola y humedeciéndola.

Antonio Manzanares - "Natura"

Retrocede