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Gran parte de la población desconoce los maravillosos resultados que conlleva la compañía de un animal. Hipócrates, médico griego (460-377 a.C.) que está considerado el padre de la medicina, ya manifestaba los beneficios de la equitación. La primera utilización terapéutica de animales de compañía en una Institución que se conoce fue en 1792, en el asilo de York, Gran Bretaña. En 1867, una Institución alemana empezó a utilizar animales, especialmente con enfermos epilépticos. En la actualidad, se calcula que hay unos seis millones de perros y gatos en los hogares españoles. Pero que nadie crea que regalar a un anciano un animal va a ser la solución de todos sus problemas, este tipo de terapias necesitan una planificación metódica para obtener resultados positivos. Y también hay que aclarar que no es una moda o un deseo de las personas a las que les gustan los animales, sino que están basadas en estudios realizados en Alemania, Inglaterra, Estados Unidos y, en menor medida, en España. Existen instalaciones, y profesionales, que se dedican a formar a estos animales para que su compañía sea algo más que eso, sea parte de una terapia que aumente la autoestima y la sensación de sentirse útil de una persona mayor. Siempre teniendo en cuenta que no es valida para todo el mundo, ya que no a todas las personas les agradan los animales. Y, por otra parte, también el tipo de animal dependerá de las características del anciano. Puede ser un perro, un gato, un pájaro o hasta peces de colores. En el caso de un perro, y según la psicóloga Isabel Salama, las razas más adecuadas son el Labrador Retriever, el Golden Retriever y los Galgos. En Estados Unidos se realizó una encuesta donde se percibía que las personas de más de 65 años que compartían casa con un animal de compañía sufrían menos depresiones, posiblemente porque estas personas tienen en el animal al receptor ideal de gran cantidad de su afecto, al mismo tiempo que lo reciben, sobre todo si se trata de un perro o un gato. Por otra parte, también las personas hospitalizadas se recuperan con más prontitud cuando tienen a ese "amigo" esperándoles, que saben que depende totalmente de ellas. Y aunque casi siempre se piensa en perros o gatos, como decíamos antes, también otro tipo de animales benefician la calidad de vida de los ancianos. Se ha comprobado que personas mayores que tienen pájaros o peces de colores, mejoran su salud física y las relaciones con los vecinos, así como su interés por la vida y su sentido de la responsabilidad. Es decir, que tanto el animal forme parte de una terapia, como sea simplemente un compañero de vida, va a repercutir en un bienestar de la persona mayor y en una mejora de su calidad de vida. Con todo esto, se llega a la conclusión de
que un animal de compañía mejora la salud física
y psíquica de las personas mayores, aumenta su autoestima, llena
los vacíos y la soledad, ofreciendo gratuitamente enormes dosis
de cariño. ¿Qué piden a cambio? Un poco de responsabilidad,
mimos y alguna golosina como premio. Pero que nadie se confunda, los
animales no deberían sustituir a las personas. Los ancianos necesitan
que sus seres queridos estén con ellos, se preocupen por ellos
y les den el afecto necesario. Los animales no pueden suplir totalmente
la falta de afecto de una persona, como tampoco sustituyen una terapia
médica. Los animales sólo ayudan, a veces de un modo increíble,
en un mundo que no es perfecto. Beatriz Moragues - Natural |