Me llamo Haznard y era un husky

 

Hola, me llamo Haznard, era un Husky Siberiano y quisiera, a través de mi dueño, escribiros mi historia. Nací en Santiago de Chile, en abril de 2000, disfrutaba cuando mis dueños me llevaban a la cordillera, que estaba cerca de mi casa; como ellos viajaban mucho y se cambiaban de casa, he recorrido algunos países; lo que menos me gustaba era viajar en avión, me metían en una jaula muy grande para despacharme de viaje, iba en la bodega, era muy oscura y hacia mucho ruido, una vez conocí en uno de esos viajes a una perra, viajaba a México, casi como yo.

El pasado año mis dueños se vinieron a vivir a España y ¡Claro!, yo les acompañé, vivía en Madrid, me gustaba, una vez tuve por vecinos a una pareja de huskys, como yo, padre e hijo, pero no quisieron ser amigos míos, un día se escaparon de casa en un descuido y mordieron a mi dueña, que tuvo que ir a que la curaran a su veterinario.

El 29 de agosto de 2003, un viernes, mis dueños me sacaron a pasear en su camioneta nueva, fuimos a la casa de campo, era por la tarde y ya no hacía tanto calor, vi a un perro muy raro, luego me enteré que era un Pitbull, me miró y se abalanzó sobre mí, me mordía la pata delantera derecha, yo me intentaba defender pero no me podía mover, recuerdo que mi dueña chillaba y mi dueño le pegaba patadas, pero no había forma de soltarme, así que estuve no sé cuanto tiempo, al final el dueño del pitbull pudo separarlo. Me llevaron corriendo al veterinario, me dolía mucho la pata, al día siguiente me llevaron a Madrid y Miguel Ángel me operó, me pusieron clavos y agujas en la pata, no podía moverme bien, cada día durante casi dos meses me llevaron al veterinario a curarme; hace unos días me volvieron a operar, me hicieron una artrodesis en la pata, bueno así me sonaba, pero me comencé a sentir mal, dejé de comer, mi dueña no paraba de llorar, me ingresaron el pasado 16 de octubre y el domingo 18 me fui. Ahora no sé donde estoy, pero veo a mi dueña muy triste.

No entiendo como estos perros tan malos van sin bozal, sueltos y pudiendo atacar a otros perros que solo estamos paseando. El dueño de ese pitbull escapó, los míos pusieron una denuncia y en la policía tenían el número de la matricula de su coche, pues ya sabían quien era, ya que tiene una larga lista de denuncias parecidas.

Bueno, os dejo. Ahora tengo muchas cosas que hacer, me han salido unas alitas y voy a pasearme con unos amigos. ¡Hasta otra!

Jesús Monge - "La Otra Información"

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