¿Qué información recibimos?

 

"Erase una vez unos seres que se desayunaban con la 'bolsa', comían con los 'sucesos' y cenaban con la 'política y los deportes'. Pensaban que estaban muy bien informados, y presumían de tener conocimiento de todo lo que ocurría en el planeta. Hasta que un día descubrieron que bajo las baldosas de sus casas habitaban unos personajes diminutos que no tenían más ocupación que reírse y reírse de ellos. Claro está, que los protagonistas de nuestra historia no comprendieron las carcajadas de aquellas diminutas criaturas y optaron por pensar que debían estar trastornadas. Volvieron a sus periódicos, a sus televisores, a sus sucesos y a sus deportes... y no pensaron más en ello".

Esta podría ser perfectamente la narración de nuestra sociedad, ¿nunca se ha planteado el tipo de información que le llega?, ¿quién la dirige más allá de los directores de los informativos? ¿Habrá alguien riéndose de nosotros en algún lugar fuera del alcance de nuestra vista?

La televisión nos bombardea continuamente con concursillos donde determinadas personas salen a contar sus intimidades ¿por dinero?; de "tertulias" donde unos a otros se ponen verdes, Televisióntambién a los ausentes; de debates donde todos hablan a la vez y cuando terminan una está más confundida que al principio, donde además algunos individuos van a inflar su vanidad y donde los temas siempre son los mismos: "Qué pasa con los hombres y las mujeres", "Los jóvenes", "El deporte", "La política"... y poco más, lamentablemente muy poco más. ¿Será qué para las personas que dirigen esos programas no existen más temas en el mundo? Y no quiero entrar en los personajes y personajillos, que pasean su patética figura por los platós de todas las televisiones, o al menos, por donde les dejan. Se les acaba el chollo algún día, pero antes ya se han llenado los bolsillos, aunque sea a costa de hacer el ridículo más espantoso, cosa que no parece preocuparles. Últimamente el desfile lamentable de personajes desequilibrados parece ser lo único que se ve cada vez que se le da al botón de la caja tonta.

Pero el problema hoy en día, en mi opinión, ya no es que haya una gran cantidad de gente que se cree las cosas porque "ha salido en la tele", sino que un abundante número de mortales piensa que lo que sale en la tele es todo lo que existe, que no hay mundo más allá... Y eso si me parece peligroso, porque la manipulación es muy fácil y todos sabemos que por la tele siempre salen los mismos, siempre tienen voz y voto los mismos y siempre tendrán las de ganar los mismos.

Y tampoco quiero caer en el error de demonizar a los medios de comunicación, la responsabilidad es nuestra y, como en todo, del uso que hacemos de las cosas. En televisión hay unos pocos programas interesantes y entretenidos, pero que no dan para que este aparato se convierta en el único medio de ocio. Cuando alguien se sienta frente a la pantalla y deja pasar las horas, sin ninguna duda, se tragará todo aquello que le echen.

Y bueno, cabría preguntarse, ¿cuál es entonces la solución? Pues la de siempre, aprovechar el cerebro que llevamos incorporado desde que nacimos, ser críticos, filtrar todo lo que nos llega, no creer a Fulanito de Tal porque es el director de no sé que estamento, ni a Venganita de lo Demás porque resulta que tiene cuatro carreras y dos doctorados. Diferenciar la inteligencia y la cultura, no mezclar el dinero y la fama, ni la belleza física, con la calidad (o no) que se pueda tener como ser humano. En fin, no confundir el escaparate con la realidad, porque a veces coincide, pero otras muchas veces NO. Escuchemos, reflexionemos, procuremos tener acceso a una información lo más heterodoxa posible, y después... decidamos.

Beatriz Moragues - "Natural"

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