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"Una
taza sólo es útil si está vacía. Una mente
repleta de creencias, de dogmas y de afirmaciones, en realidad no
es una mente creativa y sólo sabe repetir"
****************************************************** Una prostituta experimentada llega al pueblo con el dueño del burdel donde trabaja. Allí protagoniza una ceremonia en el transcurso de la cual selecciona a unas niñas, generalmente las más bonitas y también las más pobres del lugar, que se convierten así en devadasis, es decir, en servidoras de la diosa Yellamma según la creencia popular. A partir de ese momento las pequeñas emprenderán un viaje sin retorno a las grandes ciudades, donde ejercerán la prostitución el resto de sus vidas. Y ninguna de ellas osará rebelarse ante su destino como "elegida", un destino que, curiosamente, hace las delicias tanto de las clases más poderosas del país como de los occidentales que viajan a Oriente en busca de "paraísos prohibidos". Un significativo número de prostitutas
indias lo son debido a sus creencias religiosas; al menos, así
se desprende de un reciente estudio llevado a cabo por la Asociación
Racionalista de la India y citado por la investigadora india Margaret
Bhatty en la revista Indian Skeptic de Agosto de 1997. En el transcurso
de esta investigación, los portavoces de las prostitutas de los
barrios marginales de Bombay y Poona revelaron que el 30%, en el primer
caso, y más del 50%, en el segundo, están allí
para cumplir un voto religioso. La mayoría proceden de la casta
de los "intocables" y más del 70% se habría
iniciado en el oficio antes de los catorce años. En Octubre de 1996 el Gobierno de Karnataka, al sur de la India, aprobaba una ley que prohibía esta costumbre castigando su práctica con penas de hasta 3 años de cárcel y una fuerte multa. Sin embargo, la norma -como sucede con muchas otras en aquel país- quedó en papel mojado ya que algunos de los que se benefician de estas niñas ocupan altos cargos en la Administración. Además, incluso en el caso de que las autoridades tuvieran sus manos limpias, ¿a quién le interesan los "intocables"? Por otra parte, hay que tener en cuenta la dificultad que supone para la gente aceptar una ley que atenta directamente contra una tradición que "bendice" desde tiempos antiguos la donación de sus hijas a Yellamma, prometiendo además obtener los beneficios de la diosa. En este sentido, también existe otra ley anterior, la Ley Devadasi de Bombay de 1934, pero ésta apenas sí tiene aplicación y cabría preguntarse, incluso, si su existencia es siquiera mínimamente conocida. ||LA LEYENDA DEL SABIO JAMDAGNI|| Pero tratemos de analizar el problema
a fondo, empezando para ello por definir el significado de la palabra
devadasi. La primera mitad del término -"deva"- se
traduce como "dios", la segunda -"dasi"- significa
"esclava femenina". Así pues, las devadasis son las
esclavas de Yellamma o Yellardamma, el apelativo que define a la "Madre
de todos" y que probablemente haga referencia a una antigua diosa
de la fertilidad. Hoy día la tradición de las devadasis
pervive en algunos lugares costeros de los estados de Maharastra y Goa
y en la zona sur de Karnataka. De ahí que, actualmente, una imbricación de las tradiciones arias y dravídicas haya hecho de Renuka-Yellamma a la patrona de las niñas "elegidas" de acuerdo con la maldición del sabio Jamdagni. ||ELEGIDAS... ¿POR QUIÉN?|| En general, las familias se enteran de
que alguna de sus hijas ha sido "elegida" por Yellamma gracias
a ciertos signos "misteriosos", el más común
de los cuales es la aparición de un enredo de pelo -denominado
jat- en la cabeza de la niña. En vez de considerar dicho enredo
el resultado natural de la suciedad y una higiene penosa, la madre de
la pequeña empapa el jat con grasa de animal y deja que el matojo
de pelo crezca hasta que alcanza una significativa longitud. En algunas
zonas rurales es fácil reconocer a las devadasis gracias a sus
jats, que en ocasiones conforman espirales gruesas de pelo que llega
hasta las rodillas. Estas acumulaciones de cabello terminan siendo tan
pesadas que se llevan en bolsos especiales de tela, los cuales también
sirven para separar el jat del cuerpo mientras las niñas duermen,
ya que hacerlo sobre el jat produce dolores de cabeza. Así, las devadasis veteranas, rodeadas de las familias elegidas, fingen entrar en un trance durante el cual se consumará la selección de las desafortunadas llamadas a "servir" a Yellamma. Frecuentemente, aprovechándose de la pobreza e ignorancia de las familias "intocables", algunos hombres ricos de las castas superiores sobornan a las devadasis mayores para que les suministren a las niñas más atractivas para su deleite particular. Ni que decir tiene que estas pequeñas, que a menudo no sobrepasan los diez años, son sometidas a todo tipo de abusos inimaginables y no vuelven a saber nada de sus familias. De todas formas, aunque no existiera esta tradición los pervertidos lo seguirían teniendo relativamente fácil en la India. La "intocabilidad" permite que otras castas exploten impunemente a los "parias", algo que se ha hecho durante siglos en aquel país. De esta forma, la extrema pobreza de algunas familias lleva a los padres que tienen niñas bonitas a recurrir a la tradición para librarse de una boca a la que no pueden seguir alimentando por más tiempo, y mucho menos procurar una dote para una futura boda. Así, crean un jat artificial en la cabeza de sus hijas frotando un bucle de pelo con agua mezclada con cúrcuma y engrasada con aceite. Si la joven resulta elegida, saben que el nivel de vida familiar mejorará, pues a partir de ese momento contarán con una pequeña parte de los ingresos de la niña. A cambio, la familia dará su propio nombre a cualquier hijo que nazca como resultado de las futuras relaciones sexuales de la joven. Para comprender mejor esta práctica hay que tener en cuenta también que en cualquiera de estas familias tener una hija devadasi se considera un privilegio, ya que normalmente se les invita a las fiestas y celebraciones de la gente de castas superiores para traer la buena suerte a los anfitriones, suerte que se compensa con unas rupias. ||EL RITO MATRIMONIAL|| Aunque esté perseguida por la ley,
la consagración de niñas "intocables" a la diosa
Yellamma va en aumento y se celebra en pequeños santuarios de
algunos poblados, en casas particulares o en los lugares de peregrinaje
de las prostitutas. Normalmente el ritual se desarrolla durante una
de las cuatro lunas llenas del año, consideradas como sagradas.
En general la ceremonia de dedicación es muy parecida a una boda hindú, sólo que el novio es sustituido por una espada. En primer lugar, la niña sirve comida a las otras devadasis en sus "cuencos de pedir" y después procede a bañarse, ungirse y vestirse con ropa nueva para, posteriormente, desfilar ante la imagen de Yellamma en el sancta sanctórum. Es aquí donde el brahmín bendice a la elegida y ata el "collar de alianza" alrededor de su cuello. A continuación, las otras devadasis arrojan arroz sobre la nueva "novia". Ya casada con Yellamma, es ahora cuando el mejor postor se la lleva para desflorarla durante otra ceremonia -también bendecida por un sacerdote- llamada udilumbuvadu. ||UNA "NUEVA VIDA"|| Si tiene suerte, la nueva devadasi puede
encontrar un amo rico que la mantenga, pero normalmente trabajará
en los campos durante el día y ejercerá de prostituta
por las noches. Frente a su situación, la actitud de las devadasis es ambigua: mientras unas se sienten orgullosas de haber sido "elegidas" para servir a Yellamma, muchas otras se limitan a guardar silencio ya que temen que, en caso de rebelarse contra su destino, la "ira de los dioses" caiga sobre ellas y sobre sus familias. Pero a pesar de esta diferente visión de sí mismas, todas coinciden en algo: ninguna desea que sus hijas sigan sus pasos. Lo que pocas se preguntan es por qué Yellamma elige a sus seguidoras sólo entre la clase más pobre, los "intocables", y nunca lo hace entre las jóvenes ricas de las castas superiores, máxime cuando según la tradición hindú más ortodoxa los "intocables" no pueden ni acercarse a un templo. Margaret Bhatty apunta en su artículo una explicación a este hecho. Según indica, esta tradición degradante fue inventada por los hindúes de las castas superiores para garantizarse el fácil acceso a las hijas de los "intocables" sin correr el riesgo de perder su propia casta. Además, así perpetúan el estado de esclavitud de los ignorantes y los más pobres mediante un mito arcaico que les permite explotar a las devadasis para prostituirlas. ||JOGIN: LAS "NIÑAS AMULETO"|| Pero esta no es la única forma
de prostitución basada en la tradición que existe en la
India. En su libro Jogin: Girl Child Labour Studies (Jogin: estudios
sobre la explotación laboral de niñas), el sociólogo
hindú V.C. Mowli investiga la esclavitud infantil de las jogin.
Esta otra modalidad de explotación sexual se legitima en una
vieja creencia del estado de Andhra Pradesh, al sur del país,
según la cual la maldad y mala suerte que puede afectar a una
familia o a un pueblo entero se neutraliza si una o más familias
ofrecen a una hija/hijas para que se convierta en jogin. Desde hace unos cinco años, varias organizaciones no gubernamentales intentan terminar con esta modalidad de explotación infantil. Algunas, tras acoger a varias niñas, han podido ofrecer una nueva vida a muchas jogins. En ocasiones incluso cuentan con la colaboración de la policía cuando se sospecha que se va a celebrar algún ritual para dedicar algunas niñas a Yellamma o Potharaju. La presión de estas organizaciones humanitarias, sobre todo después del Congreso Mundial Contra la Explotación Sexual de los Niños celebrado en Estocolmo en Agosto de 1996, ha ralentizado la celebración de ceremonias de iniciación de este tipo durante 1997, al menos en las colinas de Yellamma, Belgaum y Andhra Pradesh. Según S. Ramakrishna, Superintendente de Policía que fue entrevistado por el diario Deccan Herald, las fuerzas de seguridad habrían vigilado especialmente la feria anual dedicada a Yellamma, cerciorándose de que no se celebrara ni un solo rito de iniciación. Sin embargo, hay indicios de que la versión policial no es del todo cierta. De hecho, el diario mexicano El Universal indicaba que la presencia masiva de la policía para lo único que sirvió fue para relegar estas ceremonias a la clandestinidad. Y, en este sentido, el citado periódico cita un informe de UNICEF según el cual un total de 10.000 niñas son dedicadas cada año al culto de Yellamma o de otras deidades en la ceremonia principal de Begaum o en otras menos numerosas celebradas en las aldeas rurales. ||NEPAL: LA TRADICIÓN MACHISTA|| Al otro lado de la frontera, en Nepal,
especialmente en las zonas occidentales, existe Y es que en ese país las tradiciones machistas -deuki, badi y kumari- conceden a los señores feudales locales unos privilegios tales que prácticamente les permiten hacer todo lo que se les antoje, con el correspondiente riesgo que esto supone para la infancia. Así, existe en Nepal un antiguo mito según el cual los hombres que padecen enfermedades venéreas se pueden curar si desfloran a una virgen preadolescente. Una creencia -con toda seguridad inventada por los grandes señores feudales del país- que está contribuyendo a que el Sida haga estragos entre las niñas asiáticas. ||LA LABOR DE LAS ONGS|| Decir, finalmente, que la necesidad de
sensibilizar a la gente y poner freno a la explotación infantil
en Asia llevó a la creación de la organización
End Child Prostitution, Child Pornography and the Trafficking of Children
for Sexual Purposes (ECPAT) (Terminar con la prostitución y pornografía
infantil y el tráfico de niños con fines sexuales), cuyos
principales objetivos son los de motivar a las comunidades locales para
crear estrategias que protejan a los niños; controlar las actividades
de los traficantes de niños, los turistas sexuales y los que
abusan sexualmente de la infancia; formar especialistas que puedan ayudar
a los niños víctimas de abusos sexuales a empezar una
nueva vida; buscar mecanismos para controlar el tráfico de pornografía
infantil en los comercios y en Internet; ofrecer servicios de consultoría
a los gobiernos para introducir los cambios legales necesarios con el
fin de proteger a los niños; y trabajar estrechamente con Interpol
y los cuerpos de seguridad locales para asegurar la aplicación
de las leyes. Sin embargo, a pesar de estos esfuerzos, la solución al problema de la prostitución infantil en Asia sólo vendrá cuando todos desarrollemos un verdadero y profundo sentimiento de solidaridad, cuando entendamos que los problemas de estos niños, niñas y oprimidos en general son también los nuestros, ya que todos somos hermanos en este enorme mar de prana.
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