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Cada vez son más numerosos los investigadores que creen que el origen de la trepanación de cráneos se encuentra más cercano a la magia que a la medicina. Prueba de ello son los innumerables ejemplos descubiertos. Resulta increíble que casi el 20% de una población primitiva necesitara de este tipo de cirugía. "Cortó el cuero cabelludo
y esta vez evitó cuidadosamente la hemorragia. Las venas que
rodeaban la herida fueron cuidadosamente cauterizadas y la efusión
de sangre fue detenida por medio de medicamentos. (...) Después
de haber limpiado el cráneo, Ptahor mostró a todos los
asistentes el sitio donde el hueso había sido hundido... Utilizando
el trépano, la sierra y las pinzas, levantó un trozo
de hueso grande como la mano y mostró a todo el mundo cómo
la sangre coagulada se había adherido a los pliegues blancos
del cerebro. Con una prudencia extrema, retiró los coágulos
de sangre uno a uno, y una esquirla de hueso que había penetrado
en el cerebro. (...) Enseguida Ptahor cerró el agujero con
una placa de plata que se había preparado entretanto con el
modelo del hueso retirado y la fijó con unos pequeños
garfios. (...) Se desató al esclavo, le vertieron vino en la
garganta y se le hizo respirar algunos medicamentos fuertes. Al cabo
de un instante se sentó y comenzó a lanzar maldiciones". ||LA FUENTE DEL CONOCIMIENTO|| Desde muy antiguo el hombre ha creído
que el centro neurálgico del pensamiento y del funcionamiento
de su cuerpo se encontraba en la cabeza. Esta conclusión a
la que pudieron haber llegado tras comprobar que tras la decapitación,
la muerte de un hombre era fulminante, no fue óbice para que
otras civilizaciones de la Antigüedad mantuvieran la tradición
de que los pensamientos y los sentimientos residían en el corazón. ||ENTRE LA MEDICINA Y LA MAGIA|| También conservamos ejemplos
estremecedores al otro lado del Atlántico. Fue en Perú,
en donde el investigador Squier halló en 1863 un cráneo
trepanado. En este momento comienza el estudio sistemático
de este tipo de arriesgadas operaciones quirúrgicas llevadas
a cabo por varias culturas precolombinas y su comparación con
los primeros cráneos descubiertos en Francia. Las herramientas
empleadas eran muy primitivas. Cuchillos o cinceles de sílex
para cortar y hacer de palanca para la extracción de un hueso,
junto a medidas terriblemente precarias en lo que concierne a la higiene,
debieron de ser los métodos empleados para trepanar a un desgraciado,
seguramente drogado con algún tipo de narcótico. Y lo más curioso es que no todos perecían en esta arriesgada operación. La cicatrización ósea observada en algunos cadáveres europeos o andinos, denota claramente que el sujeto sobrevivió milagrosamente a la trepanación por mucho tiempo. Quizás fueran estos elegidos los que adquirían una consideración especial dentro de la sociedad tribal tras haber superado tan terrible prueba. Nacho Ares - "Enigmas" |