El ejército contamina

 

EL EJÉRCITO CONTAMINA, consume recursos ingentes y siembra de residuos tóxicos los ecosistemas por donde pasa.

Las fuerzas armadas son el mayor agente contaminante en nuestro planeta. La guerra moderna implica una devastación del medio ambiente a gran escala. El Instituto de Investigación para una Política de Paz de Starnberg (en Alemania) calculó que entre el 10 y el 30% de la degradación ecológica a nivel mundial se debe a actividades relacionadas con los sectores militares.
En la primera potencia militar del mundo, Estados Unidos, el ejército produce cada año medio millón de toneladas de tóxicos; más que las cinco principales empresas químicas juntas.

||RECURSOS Y RESIDUOS||

Se calcula que la contribución de los ejércitos al efecto invernadero ronda el 10% de todas las emisiones. El Pentágono es el mayor consumidor de energía a nivel mundial: en un año emplea la suficiente como para hacer funcionar todo el masivo sistema de transporte estadounidense (tanto vehículos privados como públicos) durante casi 14 años.

El consumo de recursos minerales para hacer la guerra o prepararla es ingente. El 9% del Residuosconsumo mundial de hierro se destina a fines militares, así como el 11% del cobre, el 8% del plomo, o el 6% del aluminio, el níquel, la plata o el zinc.

La producción, el mantenimiento, el uso y la destrucción de las armas modernas genera inmensas cantidades de residuos tóxicos y radiactivos, que conducen a graves problemas ambientales en todas las bases militares e industrias de armamento. La manera preferida por los ejércitos de deshacerse de sus desechos químicos y radiactivos ha sido arrojarlos al mar. Así, en 1945 los vencedores de la Segunda Guerra Mundial no hallaron mejor manera de eliminar el arsenal químico alemán que lanzarlo al Báltico: más de 300.000 toneladas de gas mostaza (sustancia cancerígena y mutágena) y otros peligrosos venenos, guardados en bidones metálicos que el agua salada va corroyendo poco a poco. Se estima que entre el 2002 y el 2005 buena parte de ellos estallarán, liberando al medio marino su terrible bomba química si antes no se han emprendido complicadísimas tareas de rescate. Otros cientos de miles de toneladas se han hundido frente a las costas de Alaska, California y Florida, y en los mares del Norte, Mediterráneo, Blanco y de Japón. Tras la firma del Tratado de Armas Químicas de 1993 se ha reconocido que la eliminación, con unas mínimas garantías, del arsenal químico existente puede llegar a costar una cifra equivalente a diez veces la de su producción (y al incinerarse las armas se generarán peligrosos contaminantes, como dioxinas y furanos).

||LA INDUSTRIA NUCLEAR||

La contaminación producida por la industria nuclear militar -70.000 cabezas nucleares en lo peor de la Guerra Fría, reducidas a 40.000 en 1996- Bomba nuclearprobablemente supera en gravedad a la generada en cualquier otra actividad humana. La precipitación radiactiva por pruebas nucleares en la atmósfera causó, según una estimación de la ONU en 1997, unas 86.000 malformaciones congénitas y más de 150.000 muertes prematuras en todo el mundo.

Al menos 50 cabezas nucleares y 11 reactores nucleares están hundidos en el mar; los mamíferos marinos mueren de cáncer por millares en el océano Ártico o el mar Báltico. Los daños que esta herencia tóxica causará en los seres humanos del futuro -el periodo de semidesintegración del plutonio supera los 24.000 años- son inconmensurables.

||INFRAESTRUCTURAS CIVILES||

Durante las guerras modernas, la destrucción de la infraestructura civil -especialmente las redes de distribución de agua- mata a más personas que las armas, según Cruz Roja. Se estima que la mitad de las muertes entre las poblaciones desplazadas tiene su origen en enfermedades transmitidas por el agua.

En una guerra, el bombardeo de infraestructuras e instalaciones industriales crea verdaderos Fábricadesastres ecológicos. En pocos días se anulan los esfuerzos de control de la contaminación realizados durante décadas. En la primavera de 1999 la OTAN atacó -entre otros muchos objetivos civiles y militares serbios- la refinería de petróleo de Prahovo, las minas de estaño y cobre de Bor y el complejo petroquímico de Pancevo. Análisis efectuados por las universidades de Tracia y Salónica indican que el nivel de dioxinas en la atmósfera se ha multiplicado por 15 en el norte de la vecina Grecia.

Por otra parte, sabemos que en tiempos de "paz armada", el coste social y ecológico del militarismo es casi tan alto como en la guerra, llegando a situaciones aberrantes: sólo el coste de dos barcos de guerra encargados por Malasia en 1992 habría bastado para proporcionar agua potable durante los próximos 25 años a los tres millones de ciudadanos de ese país que carecen de ella.

||PROYECTILES ENVENENADOS||

ProyectilesTanto en la guerra del Golfo como en la guerra contra Serbia, las tropas estadounidenses usaron proyectiles recubiertos de uranio empobrecido, que aumenta su poder de destrucción. El polvo de óxido de uranio -tóxico y radiactivo- que se produce tras la detonación envenena el medio ambiente de forma duradera, causando numerosas muertes por leucemia y otros tipos de cáncer, así como malformaciones congénitas. Estos efectos se han observado después de 1991 en extensas zonas de Irak, donde quedaron dispersas unas 750 toneladas de uranio empobrecido -cuya vida media es de 4.000 o 5.000 años-, así como en los cuerpos de los aproximadamente 80.000 soldados norteamericanos víctimas del "síndrome del Golfo Pérsico". Se considera que han hecho aumentar entre 20.000 y 100.000 casos la incidencia del cáncer entre los veteranos estadounidenses y los ciudadanos iraquíes.

Jorge Riechmann - "Integral"

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