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"Estudia el
pasado si quieres saber cómo será tu futuro" ************************ Nadie puede negar que uno de los rasgos culturales que más han llamado la atención sobre los distintos pueblos de la América Precolombina fue la realización de autosacrificios de sangre y la práctica de sacrificios humanos. Las altas culturas que se desarrollaron en esta zona tuvieron como uno de sus elementos culturales definitorios la inmolación de individuos a los dioses. Ya desde los inicios de la conquista, éste sería el aspecto más destacado para la nueva cultura que comenzó a someterlos. Centrandonos en el área mesoamericana,
ni tan siquiera pueblos como el teotihuanaco y el maya, considerados
hasta hace pocos De este modo, la "mala prensa" del sacrificio humano precolombino siempre ha estado en contra de estas culturas, y su exageración por los occidentales llevó incluso a modificar su iconografía. Así, en las fuentes prehispánicas resulta en ocasiones difícil identificar el autosacrificio y sacrificio humano, mientras que en los documentos pintados durante el periodo colonial la teatralidad de las pinturas indica claramente qué es lo que se quiere representar. En opinión de Nigel Davis, desde la conquista española los sacrificios humanos de los aztecas ha acumulado, a lo largo del tiempo, una mitología totalmente propia que parece única en los anales de la crueldad humana; sin embargo, expurgada de todas sus fantasías, poco queda de tal singularidad y no se diferenciaron de los realizados en otros lugares, incluido el Viejo Mundo. Este trabajo ofrecerá un análisis
objetivo de las razones últimas que llevaron, en concreto a los
aztecas, a la practica del autosacrificio humano. Asimismo, veremos
cuales fueron las principales formas de llevarlos a cabo. En ningún
caso ||RAZONES DEL RITUAL SANGRIENTO|| Al igual que en la mayor parte de las culturas que se han desarrollado en el mundo, los aztecas realizaban estos actos violentos para contentar a sus deidades y obtener favores de las mismas. Además, creían vivir en una Quinta Edad, denominada Sol de Movimiento, que en algún momento debía ser también destruida, al igual que las cuatro anteriores. En este caso, el cataclismo que extinguiría a la humanidad sería producido por terremotos. De acuerdo con su mitología, el Quinto Sol fue creado por los dioses en la ciudad de Teotihuacan, y una vez que este astro y la luna salieron al firmamento, aquéllos tuvieron que sacrificarse y dar su sangre para que ambos se movieran por el cielo. Debido a ello, suponían que únicamente
con la ofrenda de sangre y corazones humanos a sus dioses el Quinto
Sol se mantendría. Cada 52 años, cierre de un La adoración del sol y los ritos en honor del dios de la lluvia estaban muy relacionados, pues ambos elementos se unían para hacer crecer y madurar el maíz. De hecho, de las 18 fiestas anuales, tres estaban dedicadas a los dioses de la lluvia, una al agua en general y dos al maíz o deidades del mismo. Seis se celebraban en honor de diosas que tenían que ver con la fertilidad. Por el contrario, cada uno de los dioses supremos de su panteón, Tezcatlipoca y Huitzilo-pochtli, sólo tenían una fiesta para cada uno de ellos. ||AUTOSACRIFICIOS A LOS DIOSES|| La mayor parte de las culturas incluyen la realización de distintos autosacrificios, incluidos aquellos que implican daño físico y entrega de sangre, buscando la consecución del perdón o de un favor del ser superior al que se adora. Entre los aztecas, los principales autosacrificios
consistían en llevar a cabo acciones que implicaban dolor. Así,
practicaban ayuno durante diversos días, no se lavaban,sobre
todo los sacerdotes, para de este modo sufrir físicamente por
la Las zonas más habituales para la práctica de este ritual eran las orejas, brazos, piernas, lengua y órganos genitales. Resulta muy interesante observar cómo en las fuentes coloniales se muestra el autosacrificio en las partes descritas, excepto en el pene. Por el contrario, en los códices precolombinos sí hay imágenes de individuos, sean humanos o dioses, atravesándose el miembro viril y ofrendando su sangre, generalmente unidos a ritos de fertilidad. Tan sagrado llegó a hacerse este rito, que el instrumento para perforar los penes se convirtió en el área maya en una especie de deidad por derecho propio. En todos los ejemplos de autosacrificio de las fuentes prehispánicas, se muestra el acto de una forma aséptica y en ocasiones no se pinta ni la sangre, aportando como dato iconográfico la mano con el instrumento puntiagudo sobre el miembro del cuerpo que va a ser atravesado. Sin embargo, en los códices coloniales es patente la presencia de la misma manando de la parte dañada y bañando, en muchos casos, el cuerpo por completo, resultando claro cual es el acto que el individuo realiza. De este modo, el impacto sobre el espectador se logra mediante la teatralidad llevada a un extremo máximo, que produce inmediatamente sensación de repulsa. ||SACRIFICIOS HUMANOS|| Las víctimas del sacrificio humano entre los aztecas podían ser niños, que siempre eran comprados a sus padres; esclavos adquiridos en el mercado, mujeres y guerreros. Todos ellos alcanzaban tras su muerte uno de los "cielos" donde moraban los dioses.
En cuanto al canibalismo azteca, es cierto que las diversas fuentes señalan que en algunos rituales, en los que la presencia del pueblo llano estaba prohibida, se ingería la carne del sacrificado preparada con maíz, pero siempre aparece relacionada con algún tipo de "comunión" con la víctima y el dios que representa. Aunque Michael Harner y Marvin Harris opinan que los cuerpos de los sacrificados suplían la falta de carne de la dieta azteca, está demostrado que en los mercados se vendía toda clase de animales y que los hidratos de carbono también eran obtenidos de algas marinas y otros productos. Además, la nobleza sí tenía acceso a todo tipo de carne, con lo cual es infundado suponer que ingirieran el cuerpo del sacrificado por razones alimenticias. Reseñar tras esta exposición que es innegable la práctica de sacrificios humanos por parte de las culturas mesoamericanas, pero que éstos tenían un sentido simbólico de protección del universo y cómo no, de mantenimiento de un estado militarista que precisaba sostener una ideología y una economía que permitiera a todos los miembros del mismo atender sus necesidades. J.J. Batalla - "Misterios de la Arqueología"
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