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"Cuando el sabio
señala la luna, el estúpido se fija en el dedo"
(Proverbio chino).
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El ser humano vive en este planeta y se
siente el dueño y señor de todo lo que le rodea, sobre
todo de lo que considera inferior a él. Esquilma la naturaleza,
extermina a los animales sin ninguna necesidad, muchas veces por pura
diversión (animales que son diferentes a los seres humanos, menos
complejos, pero no inferiores, ya que cada cual tiene su lugar en el
universo y todos son importantes para el equilibrio de dicho universo);
abarrota el mundo de máquinas que, en lugar de liberarnos, nos
esclavizan cada día más; las diferencias entre pobres
y ricos se acentúan a cada momento; las guerras son el pan nuestro
de cada día... y después de todas esas lindezas, todavía
nos atrevemos a decir no sólo que somos inteligentes, sino los
más inteligentes. ¿Será un signo de inteligencia
la capacidad de masacrarnos unos a otros?, ¿o quizá que
en los países ricos pasemos a mejor vida por comer demasiado
y en los pobres se mueran por no tener que llevarse a la boca... los
pobres? ¿Será un rasgo de inteligencia el que cada vez
nos comuniquemos peor entre nosotros?, ¿o tal vez que sigamos
las modas fielmente? ¿Será que somos muy inteligentes,
o más bien que disfrazamos nuestro miedo, inseguridad y falta
de comprensión hacia lo que nos rodea de mil bonitas maneras?
¿Cuál es el motivo de que hipotequemos nuestra vida por
dinero, perdiendo el contacto con nosotros mismos y con lo que realmente
deseamos, con los sueños que nos alentaron en nuestros años
jóvenes? ¿Cuánta gente hay que ya no sabe lo que
quiere realmente, ni quién es..., que interpreta diariamente
un papel que ya ni recuerda quién escribió para él?
¿Por que necesitamos tanto las drogas, las sectas, el poder...,
el escaparate? ¿Qué es la vida? ¿Qué es
vivir? ¿Qué hacemos aquí?
La realidad es que ignoramos el motivo de la vida o, al menos, no podemos
tener la seguridad absoluta de que nuestra intuición sea certera.
Empero, seguimos jugando al juego de la verdad y para defender nuestras
ideas (creencias) somos capaces hasta de matar, sin darnos cuenta que
nuestras ideas no son nuestras en gran medida, no son más que
el resultado de la educación que hemos recibido, la cultura en
la que hemos nacido... Por lo tanto, las ideas son perfectamente movibles,
dejemos ya de funcionar como si tuviéramos en el cerebro un bloque
de hormigón armado incapaz de desplazarse un milímetro
hacía ningún lado. ¿No es hora ya de qué
nos planteemos con seriedad y rigor las creencias, de todo tipo, que
tenemos? ¿No es hora ya de qué nos preguntemos el motivo
y reflexionemos sobre cientos de situaciones y circunstancias, sobre
cientos de esquemas mentales que tenemos en nuestra estupenda cabecita?
Probablemente nos resulta más ventajoso, y más cómodo,
seguir funcionando con las pautas que aprendimos en la infancia, de
modo que la responsabilidad siempre es de "papá y mamá"
que me educaron de tal o cual manera, de la sociedad, de la religión,
etc. Y en última instancia también se puede echar mano
de la tan socorrida frase, y excusa perfecta para casi todo: es que
"yo soy así". Y con estos pensamientos llevados al
papel no quiero negar lo innegable, es decir, que la educación
nos marca y nos condiciona a todos, pero eso es una cosa y andar toda
la vida con las mismas cuatro ideas en el cerebro y no evolucionar un
ápice es otra.
En resumen, la pregunta del millón
sería: ¿estamos dispuestos a creerlo casi todo por simple
comodidad? Yo creo que sí, que nuestra visión de la vida
es tubular y no queremos cambiarla, ya que ampliarla nos llevaría
a plantearnos quizás algunas cosas que no deseamos cuestionarnos,
tal vez porque nuestra vida está basada en ellas y es complicado
aceptar que las bases de nuestra existencia no son más que una
sarta de memeces y burdas mentiras.
Seguramente, continuaremos confundiendo
nuestra percepción e interpretación de los hechos con
la realidad, la única realidad o, siendo optimistas, con la mejor
de las realidades posibles. Seguiremos dispuestos a cualquier cosa por
defender nuestras ideas, por muy estúpidas que sean, desde las
actitudes menos cruentas (como discutir con quien sea por ellas), hasta
las más sangrientas. Al fin y al cabo, para eso somos los más
inteligentes ... ¿o no?
||BREVE RECORRIDO POR
EL OJO Y EL CEREBRO||
El ojo es nuestro órgano visual,
una estructura esférica de aproximadamente 2,5 cm de diámetro,
con cerca de 800.000
capilares que lo atraviesan, donde se forma la imagen que se transmite
al cerebro, que es quien va a interpretar. No vemos los acontecimientos
con los ojos, sino con el cerebro que es quien filtra y define lo que
estamos viendo. Ya lo dice la frase: "No
vemos las cosas como son, las vemos como somos".
¿Cómo es posible entonces que sigamos
sin percatarnos de ello?
El Ser Humano llega a este mundo con alrededor de un tercio del cerebro
que va a poseer de adulto. Esta víscera crece muy rápidamente
durante el primer año de vida, se desarrolla porque absorbe nutrientes
e información, y gran parte de esa información es de tipo
afectivo-emocional. Entre los 5 y los 8 años el cerebro del niño
termina de madurar, y cualquier cosa que se le enseñe en ese
tiempo le quedará grabada a fuego. El aprendizaje es muy importante
en ese periodo. Todos sabemos que los niños pequeños actúan
por mimetismo, es decir, que si un niño viviera entre animales
crecería andando a gatas y sin hablar. Los pequeños que
se crían en orfelinatos se desarrollan en menor medida que los
de una familia normal, hasta el punto de que un bebé de ocho
meses puede responder a los estímulos externos como si tuviera
sólo dos meses. Están en mejores condiciones los hijos
de mujeres que permanecen en prisión con sus madres.
El cerebro de una persona adulta pesa
1,3 kg y es una masa de tejido gris-rosaceo, protegido por el cráneo,
compuesto por unos 100.000 millones de células nerviosas. Pues
bien, de este órgano va a depender nuestra manera de ver el mundo.
||PERCIBIR O NO PERCIBIR||
Los seres humanos oímos y vemos
en una determinada franja, tanto de sonido como de luz, por debajo o
por encima de esta banda no distinguimos nada. Hay muchos
animales más evolucionados que nosotros en ese sentido: los perros
pueden oír en un espectro de sonido superior al nuestro, las
abejas ven el ultravioleta, los delfines por medio de ultrasonidos son
capaces de saber a qué distancia está un objeto, el tamaño
que tiene, y además ver en su interior.
Nosotros sólo somos capaces de reconocer en los demás
aquello que, de alguna manera y en mayor o menor grado, también
forma parte de nosotros. Es decir, sabemos reconocer la sensibilidad,
inteligencia, bondad... de otra persona si esas características
también forman parte de nuestra personalidad. De otra forma,
no las percibiremos, pero seguirán estando ahí, porque
las circunstancias y las personas son como son, independientemente de
que nosotros seamos capaces de percatarnos de ello o no.
||CREENCIAS||
- Las creencias en la India siguen condenando, en
el siglo XXI, a la casta de los Intocables al más cruel de
los destinos: la miseria absoluta y la falta de esperanza.
- Hace unos siglos se pensaba que el ser humano
nunca podría construir máquinas para volar: "Si
Dios hubiese querido que las personas volasen, las hubiera creado
con alas".
- Los griegos pensaban que el poder y la esclavitud
los dictaba Zeus y, por tanto, no había nada que hacer para
escapar al destino.
- En 1941, un matemático quiso demostrar
que para que un cohete llegase a la Luna tendría que pesar
aproximadamente un millón de toneladas. Obviamente, en 1969
ya no se pensaba lo mismo.
- Hace unos años se creía que los
norteamericanos más inteligentes eran los asesores fiscales,
y los más estúpidos los artistas.
Y huelga hacer hincapié en algo tristemente de moda, como son
los malos tratos a las mujeres. Aparte de un profundo desequilibrio
psicológico y emocional, ¿qué creencias tienen
esos individuos respecto al género femenino? ¿Tienen esas
ideas porque nacieron con ellas, o alguien se las inculcó en
la infancia? ¿Es natural o cultural su actitud? Que cada cual
obtenga sus propias respuestas.
Se podrían poner muchos ejemplos
de creencias equivocadas o simplemente absurdas, pero sirvan estos pocos
como muestra para que, al menos, nos tomemos la molestia de
reflexionar un poquito más y filtrar lo que se nos dice o se
nos intenta imponer, aunque sea con todo tipo de florituras. Si bien
no podemos elegir la cultura y la educación en la que va a transcurrir
nuestra infancia, sí podemos asumir la responsabilidad de autoeducarnos
cuando ya somos adultos. Quizá de esta manera seamos menos esclavos
de las opiniones que parecen mostrar la realidad, porque las creencias
pueden acercarse a la verdad, pero también pueden encontrarse
a años luz de ella. No se trata tampoco de afirmar que todas
las creencias son malas y falsas per se, lo absurdo es que ni
siquiera nos planteemos esa posibilidad. No deberíamos olvidar
que el autoengaño es mucho más peligroso que el intento
de algunos personajes por embaucarnos, y que todo puede tener el sentido
que nosotros queramos concederle. Hace unos días veía
en televisión una entrevista a la modelo Laura Ponte, que decía
que ella pensaba que la gente "se lo traga todo", posiblemente
refiriéndose a las noticias que salen sobre su persona en las
revistas del corazón. Curiosamente todo el mundo sabe que esas
noticias no son creíbles en muchos casos, que es lo mismo que
decir que hay un intento claro de engañar a los lectores, pero
la gente sigue comprando esas revistas. Tal vez, es que nos gusta tragar
con todo, quizá es que nos agrada que nos engañen...
||PERCEPCIÓN
Y CONSCIENCIA||
De todos es sabido, que dos personas viendo
la misma película, leyendo el mismo libro, escuchando idéntica
música..., no tendrán las mismas percepciones ni las mismas
emociones, a veces ni siquiera parecidas. Cada cual reaccionará
de acuerdo a su carácter, ya que el ojo no es una cámara
fotográfica, sino el transmisor de la información al cerebro
que, como ya se ha comentado, la reconstruye y la interpreta.
La Consciencia nos ayuda a percibir mejor, porque la consciencia es
"darse cuenta de", y cuando alguien se da cuenta de... percibe
e interpreta la realidad de otro modo, de un modo consciente. La Consciencia
es una de las características que mejor diferencia al ser humano
de los animales, pero ¿cuántas personas la ejercitamos?
¿Cuántas personas somos conscientes de nuestra vida, de
nuestra manera de ser, de nuestro trato con los demás, de los
mensajes no verbales que mandamos continuamente, etc.? Y lo que es más
importante: ¿cuántas personas queremos ser conscientes,
queremos darnos cuenta de...?
El grado de libertad de una personas está
íntimamente ligado al grado de consciencia. Pongamos
un ejemplo un poco tonto: si alguien tiene toda una bonita ciudad para
pasear pero sólo es consciente de dos calles, nunca irá
más allá, jamás conocerá la hermosa avenida
repleta de luces, la plaza rebosante de árboles y flores, ni
el parque donde juegan los niños cada día. La Libertad
es Conocimiento, que es lo mismo que decir que el Conocimiento proporciona
Libertad. Es Consciencia, es darse cuenta de...
De todos modos, es complicado pretender
que una persona que ve el mundo a través de un cristal oscuro,
se percate de ello y comprenda que lo vería de otra manera si
desplazara el cristal hacia un lado o sencillamente, si se hiciese consciente
de su existencia.
Lamentablemente, no mucha gente conoce
las plazas y avenidas de su interior, se contenta con transitar por
las dos calles únicas que conformarán toda su existencia,
aunque viva cien años. La vida es un camino, a veces fantástico,
otras doloroso y difícil, pero un sendero en el que debería
primar el aprendizaje y la evolución, nunca el estancamiento
y la falta de inquietudes. Desgraciadamente, la educación que
reciben los niños no ayuda demasiado, ya que lo que prevalecen
son los datos, pero nadie les enseña a manejar sus emociones,
a comunicarse adecuadamente, a no vivir en un perpetuo conflicto consigo
mismos y con los demás, a buscar más dentro de sí
mismos y menos fuera, a tener una visión de la vida más
profunda, etc. ¿Alguien piensa que estamos creando futuros adultos
felices o, al menos, satisfechos y equilibrados? Que cada cual se responda
con la mano en el corazón.
Beatriz Moragues -
"Natural"

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