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"El que lucha
con monstruos, debe tener cuidado de no convertirse a su vez en monstruo.
Si miras durante mucho tiempo al fondo del abismo, el abismo terminará
por entrar en tí" ************************** Desde los tiempos más remotos se han atribuido causas sobrenaturales a las enfermedades mentales. Su estudio científico no comenzó hasta muy recientemente. Y con ello el alivio de los "locos". Una piedra en la cabeza, una condena del
alma, una posesión diabólica, un encantamiento, un delito,
una conducta antisocial, un vicio... todas estas cosas han definido
a la locura a lo largo de la historia y, sorprendentemente, algunos
de estos calificativos han perdurado hasta hace bien poco. De hecho,
se puede asegurar que nos encontramos sólo en los albores de
la consideración del deterioro mental como enfermedad. Durante
la mayor parte de la ||CEREBRO OPRIMIDO, CONDUCTA ALTERADA|| También se han hallado restos de
prácticas similares en Perú y en Bolivia que demuestran
un alto conocimiento médico y una gran osadía a la hora
de afrontar los comportamientos patológicos. En muchos casos,
el cráneo mostraba evidentes huellas de haber sobrevivido a una
confrontación física, por lo que los paleontólogos
opinan que la operación tenía como objetivo liberar al
paciente de alguna presión traumática que afectaba a su
conducta. La intención de exorcizar al demente no es, ni mucho menos, exclusiva de aquellas culturas. En las antiguas civilizaciones hebrea, griega, china y egipcia también hallamos testimonios de prácticas para combatir los espíritus de ciertas personas cuyo comportamiento no se correspondía con el de la mayoría de la población. La única forma de afrontar la locura era expulsando a los demonios del cuerpos. ||HIPÓCRATES, PIONERO DE LA FISIOLOGÍA|| Tanto desde el punto de vista popular
como desde la práctica médica, la concepción de
la locura como un fenómeno extranatural se mantiene hasta Hipócrates
(460-377 a.C.). El gran pionero griego de la fisiología señaló
por primera vez un posible origen natural de los trastornos mentales
basándose en la idea de que toda enfermedad tiene su origen en
el desequilibrio entre los cuatro humores corporales: sangre, bilis
negra, bilis amarilla y flema. Hipócrates es, además,
autor de la primera clasificación psicológica de los temperamentos
(colérico, sanguíneo, melancólico o flemático)
e El teatro desempeñaba un papel fundamental en estas terapias, ya que se le atribuía una función purificadora o catártica en cuanto que servía de representación de las pasiones del público. Los sofistas llegaron más lejos y propusieron el diálogo y la lectura como "medicinas del alma" e incluso desarrollaron un "arte de aliviar la melancolía" relatando los propios sueños a un interlocutor autorizado. La cultura romana recogió gran parte de los postulados griegos sobre la mente, aunque con algunos matices reseñables. Asclepíades, un pensador nacido en el 124 a.C., se muestra contrario a la teoría humoral de Hipócrates y sugiere por primera vez la influencia del ambiente en el comportamiento patológico. Además, alza su voz contra el tratamiento inhumano que se le daba a los enfermos mentales y contra su encarcelamiento. Él fue el primero que distinguió entre alucinaciones, ilusiones y delirios, y propuso una división entre males mentales crónicos y agudos. Pero sin duda, la mayor aportación de la época la realiza Galeno (130-200 d.C.), quien sintetizó todos los conocimientos de sus antecesores y realizó una nueva clasificación de los trastornos de la psique. Según su opinión, las causas de la locura podían ser orgánicas (lesiones, exceso de alcohol, cambios menstruales...) o mentales (miedos, desengaños, angustias...). Además, sostiene que la salud anímica depende del equilibrio entre las partes racional, irracional y sensual del alma. Este médico romano realizó el último gran esfuerzo por comprender racionalmente la locura y su tratamiento, antes de que en el mundo occidental se diera paso a una larga etapa de oscurantismo e ignorancia que se prolongaría durante toda la Edad Media. ||BAGDAD TUVO EL PRIMER MANICOMIO|| El legado de griegos y romanos sí
que sería continuado, sin embargo, por otras culturas. En Alejandría
se desarrolló la medicina con gran eficacia y se atendieron con
especial dedicación los problemas psiquiátricos. A los
enfermos mentales se les cuidaba en sanatorios donde el ejercicio, las
fiestas, la relajación, la hidroterapia, los paseos y la música
formaban parte fundamental del tratamiento. Y en Bagdad se En este negro panorama, no dejaron de aparecer ciertas excepciones. Así, San Agustín acepta que la razón puede modificar los trastornos del ánimo mejor que la fuerza, y Santo Tomás de Aquino reconoce que el alma no puede enfermar y, por lo tanto, la locura debe ser un mal relacionado con el cuerpo, susceptible de tratamiento. Ya en el Renacimiento, el español José Luis Vives (1492-1540) negará rotundamente el origen sobrenatural del mal psíquico, y sus contemporáneos Frenel y Paracelso establecerán estrechas relaciones entre el cuerpo y la mente. Sus voces, sin embargo, no tuvieron fuerza suficiente para evitar que al loco se le siguiese tratando como a un endemoniado y a la loca como a una bruja.
Elaboró una completa clasificación de los trastornos mentales -que podían tener la categoría de melancolía, manía, demencia o idiocia-, y sentó las bases de un tratamiento moral de la mente que debía seguir los mismos protocolos que los tratamientos físicos para el cuerpo. Además, sugirió la creación de cuerpos médicos especializados e instituciones exclusivas para el cuidado y curación de los enfermos psíquicos, que son el precedente de los hospitales psiquiátricos de hoy. Por todo ello, a Pinel se le considera uno de los padres de la psiquiatría moderna. ||PIONEROS: KRAEPELIN, FREUD Y JASPERS|| A partir de este pistoletazo de salida,
el estudio científico de la locura no alcanza su culminación
hasta finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Figuras como
Emil Kraepelin (1856-1926), que acometió una cartografía
sistemática de la psicopatología que aún se utiliza;
Sigmund Freud (1856-1939), creador de la teoría psicoanalítica,
iluminador del inconsciente y adalid de una nueva forma Según un informe de Arthur Kleinman y Alex Cohen, del departamento de medicina social de la Facultad de Harvard, los cambios sociales propios de la urbanización y el desarrollo económico favorecen al crecimiento de las tasas de violencia, el abuso de alcohol y otras drogas y, en definitiva, la quiebra de la estabilidad emocional del individuo. Probablemente ése sea el gran reto de la psiquiatría del próximo siglo: deshacerse de ideas obsoletas basadas en la realidad del mundo industrializado y comprender que el trastorno mental ofrece caras muy distintas en las diferentes culturas del planeta. El conocimiento científico actual de la locura se ha creado con la recopilación de datos exclusivamente norteamericanos y europeos. Pero el 80% de la población mundial y, por lo tanto, la mayor parte de los enfermos mentales, viven en Asia, África y Sudamérica. Por otro lado, no se debe olvidar que en los países en desarrollo, debido a la precariedad de sus recursos económicos y a sus carencias infraestructurales, existen prioridades anteriores a la preocupación por conseguir una salud mental aceptable, como combatir el hambre, el sida, la diarrea o el paludismo. A pesar del creciente conocimiento de las causas biológicas de los trastornos mentales, la psiquiatría no debería olvidar las peculiaridades ambientales que afectan a millones de personas. Sólo así se habrá garantizado la erradicación de prácticas alienantes y vejatorias contra el enfermo que todavía se pueden contemplar en la mayor parte de los países del Tercer Mundo. Muy Especial - Los secretos de la mente
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