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La vida sana y las terapias complementarias son cada vez más conocidas. Aumenta la información y cada cual puede hallar soluciones a medida para mejorar su salud. Pero este aumento de oferta y de demanda implica a veces que se pierdan de vista las aportaciones esenciales de la cura natural. Surgen así muchas preguntas. ¿Es lo mismo médico naturista que naturópata? ¿Es hacer una cura natural cambiar un medicamento de farmacia por otro de tienda de dietética? ¿Pueden combinarse distintas terapias entre sí? Otro aspecto que se discute tanto entre la clase médica como en la calle es la de qué posición debe adoptar la medicina "no oficial" respecto a la sanidad pública. Los criterios pueden ser de lo más dispares. Así, mientras en Alemania un médico tiene la obligación de informar a sus pacientes de otras posibles terapias -en el caso de que crea que la medicina oficial no puede ofrecer ya nada más a esa persona-, aquí nuestros colegios de médicos "advierten" a los facultativos de que no es correcto utilizar terapias diferentes si las convencionales son eficaces para ese determinado tipo de enfermedades. Pongámoslo en ejemplos sencillos: para algunos no se entiende que el pediatra vea casi cada semana a los mismos niños con el mismo problema respiratorio y no recomiende a los padres que prueben otra medicina -como puede ser la homeopatía-, y a otros les parece absurdo que habiendo cortisona alguien quiera tratarse el asma de otra maneras. ||UNA VISIÓN VITALISTA|| De todos modos, un enfrentamiento radical con la medicina "oficial" no es tampoco realista. Y esto por dos motivos principales. El primero, que todos -seamos naturistas o no- nos aprovechamos de los medios hospitalarios en caso de necesidad. Y en segundo lugar, porque la medicina es esencialmente una sola, la que cura, aunque puedan matizarse mucho las cosas, sobre todo a lo que se entiende por "curar". A lo largo de la historia ha habido dos maneras distintas de interpretar los síntomas y, por ello, de tratar la enfermedad. Estas dos tendencias, a menudo contrapuestas, son la mecanicista y la vitalista. La primera considera al organismo como un engranaje puramente mecánico o fisicoquímico que hay que arreglar -desde fuera- cuando se estropea. La segunda lo concibe como un todo animado por una energía interna encargada de mantener la salud y a la que hay que ayudar en caso de enfermedad. Los clásicos llamaron a esta energía vis medicatrix naturae, es decir, fuerza curativa de la naturaleza. Esta idea de que el cuerpo puede curarse a sí mismo no es ninguna fantasía, basta con pensar para qué serviría el quirófano más sofisticado sin la capacidad natural que tenemos de cicatrizar espontáneamente. Cada parte cumple en este caso su función: el cirujano cose los puntos y la naturaleza crea nueva piel sobre la antigua herida. Muchas personas siguen creyendo que la enfermedad es algo que toca a quien toca, sin relación con el tipo de vida que se lleve, y que en todo caso los médicos trataran llegado el momento. Es como llevar el coche al mecánico cuando falla. La llamada medicina oficial ha desarrollado eficaces y valiosas técnicas de diagnóstico y tratamiento (sobre todo quirúrgicas) y que sería insensato no valorar positivamente. Permite salvar vidas y mejorar la de muchos enfermos crónicos. Pero tiene el punto débil de abusar de medicamentos con efectos secundarios nocivos y de ver a la persona como si se tratara de una máquina sin sentimientos ni energías curativas propias. Dicho en otras palabras: trata y estudia la enfermedad, pero se olvida a menudo de potenciar la salud. ||MEDICINA DE LA SALUD|| Los dos grandes ámbitos de lo que podríamos llamar "medicina de la salud" son, por un lado, la presencia de un criterio naturista dentro del ejercicio de la medicina, con la consiguiente aplicación de terapias de tipo natural por personas cualificadas, y por otro lado la sensibilización pública de que la salud se fragua en el día a día. Es decir, que cada cual puede -y hasta cierto punto, debe- cuidar su organismo a fin de mantenerlo en buenas condiciones. No hay panaceas, nadie tiene la salud absoluta, pero llevando una vida sana y una alimentación correcta aumenta sin duda la posibilidad de evitar problemas de salud. Bien sabemos que más vale prevenir que curar. De manera que nos topamos así con lo que es la base del criterio "natural":
Ahora bien, no existe siempre un criterio unánime ni en un aspecto ni en el otro. Muchas teorías dietéticas son casi contradictorias; por ejemplo, mientras unos recomiendan cereales otros recomiendan evitarlos. O hay terapias que no combinan bien, como serían tomar al unísono gránulos homeopáticos y aceites esenciales. Respecto a cómo nombrar esta medicina diferente,
tampoco queda la cosa clara. Llamarla En la calle, la cosa se simplifica a menudo demasiado: lo natural es tomar mucho yogur para estar sanos y plantas medicinales -o "remedios de la abuela"- cuando hay molestias corporales. No es que esto no sea cierto, pero peca de parcial. La medicina natural no implica únicamente hacer uso de remedios caseros y evitar los medicamentos de farmacia. Hay diferentes aspectos más profundos sobre el sentido de la salud y la enfermedad que deben tenerse en cuenta. ||SIGNIFICADO DE LA ENFERMEDAD|| La salud puede ser considerada como una forma de equilibrio de las funciones, tanto físicas como psíquicas. Pero no se trata de un equilibrio estático o rígido, sino dinámico o adaptativo. Por eso es normal, o incluso deseable, que de vez en cuando haya ciertas perturbaciones de ese equilibrio -o enfermedades-, pero a condición de que sean pasajeras y se vuelva de nuevo a la estabilidad. A veces un resfriado, una diarrea o una erupción cutánea permiten sentirse, una vez pasada la crisis, mejor que antes. También las enfermedades de la primera infancia son necesarias, ya que el sistema inmunitario del niño debe aprender a reconocer elementos extraños de los que defenderse. Igualmente pueden considerarse hasta cierto punto normales ciertos achaques que acompañan la vida del anciano. Demasiado a menudo la medicina oficial valora los síntomas de la enfermedad de manera un tanto parcial o mecanicista. Se intenta eliminarlos -para contestar en parte al paciente- sin reflexionar demasiado sobre su origen y significado. Pero los síntomas son muchas veces señales de alarma. Y a nadie se le ocurriría apagar una señal de incendios sin ir a solucionar el fuego que la origina. Por eso, más allá de los síntomas peligrosos para la vida de la persona, que sí que hay que atajar con rapidez -pensemos en una meningitis o un problema cardiaco-, el médico debería interrogarse sobre lo que hay detrás de determinados síntomas físicos o psicológicos. ||TERAPIAS NATURALES|| Siempre es preferible tratar las enfermedades mediante terapias naturales, pues ayudan al organismo a volver al equilibrio psicofísico perdido sin alterar sus mecanismos defensivos; muy al contrario, lo que hacen es potenciarlos. La recuperación recae tanto en el modo de vida personal como en la participación de los profesionales que nos atienden. Decidir que terapia es más adecuada dependerá del caso y de la persona que precise ayuda, pero pueden darse criterios generales acerca de los ámbitos en los que se puede actuar. Depuración.
A menudo un organismo sobrecargado no tarda en manifestar síntomas
de diversas Higiene de vida. Es importante también seguir costumbres sanas: alimentación equilibrada, ejercicio, descanso adecuado, y evitar sustancias intoxicantes como tabaco o alcohol. Equilibrio energético. La enfermedad es muchas veces un desequilibrio de la energía vital que circula por el organismo. En este sentido, tanto la homeopatía como la medicina tradicional china (sin olvidar la medicina ayurvédica de la India, o la tibetana), ayudan a que este nivel más sutil de funcionamiento orgánico mejore y retorne la salud. Estructura corporal. No hay que olvidar la forma y estática corporal. Deformaciones a determinados niveles pueden alterar la normal fisiología, por lo que diversas técnicas de manipulación corporal pueden corregir o aliviar el problema: masaje, reeducación postural, osteopatía... Factores psicológicos. El papel de las emociones en la génesis de ciertas enfermedades es algo que no hay que discutir. Por eso determinadas psicoterapias pueden ser necesarias no sólo en caso de problemas psicológicos, sino también físicos, como demuestra la medicina psicosomática. ||QUIÉN, CÓMO Y CUÁNDO|| Si se tienen en cuenta las posibilidades de actuación anteriores, cada enfermo necesitará un tipo de terapia o varias de ellas. La homeopatía puede, por ejemplo, utilizarse sola en ciertos casos y, en otros, actuará todavía mejor si además hay sesiones de osteopatía o se sigue una dieta más sana. Esto demuestra que para practicar las terapias naturales debe haber un criterio basado en saber lo que está pasando (diagnóstico) y lo que conviene hacer (terapéutica). ¿Quiénes, pues, deberían practicarlas? La respuesta más rotunda sería decir los médicos y personal sanitario cualificado, de la misma manera que uno va al abogado o consulta a un arquitecto debidamente titulados. Sin embargo, hay actualmente muchas personas que sin ser médicos -o psicólogos, o fisioterapeutas- practican como profesión estas terapias. Tema delicado, pues hay en esta situación personas serias y estudiosas. El motivo es que las terapias naturales puede aplicárselas uno mismo en ocasiones (¿y por qué no entonces ayudar a otras personas, o plantearse el tema profesionalmente?), y hay también toda una tradición de herbolarios y curanderos que no eran o no son médicos pero que tratan enfermedades. No voy a entrar aquí en discusiones y no descarto a priori que haya naturópatas más preparados de lo que lo están algunos médicos colegiados. Pero lo que no hay que hacer es confundir a las personas que acuden en busca de soluciones "naturales". Y sí decir las cosas por su nombre: los naturópatas no son médicos. Y por lo tanto no pueden hacer diagnósticos, recetar, ni llamarse médicos naturistas. Aquellos que han seguido estudios de dietética y plantas pueden dar consejos de salud en estos ámbitos, pero sabiendo honestamente que las enfermedades implican responsabilidad profesional. Resumamos pues la situación real de quienes tienen que ver con las terapias naturales:
Descartando los dos extremos de esta lista, vemos que las terapias naturales son actualmente practicadas por diversos colectivos a los que se les supone honestidad. Lo importante es que las personas que acuden en busca de consejo sepan exactamente qué camino han emprendido y adónde van. Dr. Daniel Bonet - "Integral" |