|
|
|
La idea de Bambi la obtuvo de un cuento sufí. La de Pinocho tuvo mucho en común con los golems o muñecos de barro a los que dieron vida los rabinos medievales. Incluso su nombre figuró en la lista de "socios" que la CIA quiso contratar para, gracias a sus películas de dibujos animados, desprestigiar el entonces incómodo enigma de los platillos volantes. Y estos son sólo algunos fragmentos de la "historia oculta" de Walt Disney, un genio que terminó convirtiéndose en el "cuentacuentos" más grande de todos los tiempos. ¿Habríamos
creído de niños que aquellos cuentos con los que nos
deleitaban nuestros mayores encerraban claves esotéricas de
gran alcance? ¿Lo podemos creer hoy, de adultos? Desde hace
algunos años, una pequeña legión de psicólogos,
historiadores y esoteristas sostienen que muchos cuentos tradicionales
ocultan entre líneas una enseñanza de corte espiritual,
trascendente y hasta mágico. Su transmisión, de generación
en generación, ha perpetuado nuestra búsqueda de respuestas
a los anhelos y esperanzas de la vida. Por eso Walt Disney, el genial creador de personajes como Mickey, el pato Donald o Bambi, puede ser hoy visto como un moderno superchamán. Irrumpió en escena justo cuando la sociedad había perdido el interés por los viejos cuentos y se debatía entre las dos grandes guerras mundiales. Él, como los chamanes tradicionales, gozó de esa mezcla de genialidad y locura y readaptó la vieja función del contador de cuentos a las nuevas necesidades de la sociedad. Y en una época como la nuestra, donde la imagen es el principal medio de comunicación y el cine se ha transformado en el sistema estrella para contar historias, Disney, entre 1929 y 1940, revolucionó, en su incesante búsqueda de nuevas formas de expresión, el mundo de los dibujos animados. Fue en 1928 cuando un pequeño ratón de grandes orejas y patas de alambre, Mickey Mouse, saltaba a la fama al aparecer en la gran pantalla con sonido sincronizado a su imagen. Aquella historia, titulada Stemboat Willie (Willie en el barco de vapor) fue el inicio de una pequeña revolución que, como veremos, "reinyectó" en Occidente algunos mitos y creencias esotéricas abandonadas tras el despertar de la Revolución Industrial y el racionalismo. ||EL CONTADOR DE CUENTOS|| Tras el éxito de Mickey, Disney
comenzó su búsqueda de una historia para la pantalla
grande que llegara a todas las generaciones. Primero rechazó
Alicia en el país de las maravillas de Lewis Carroll, por demasiado
complicada para llevarla al cine. Después congeló su
proyecto de rodar el cuento clásico inglés de Washington
Irving "Rip Wan Winkle" y se decidió por Blancanieves,
un relato de los hermanos Grimm en el que confluían una bruja,
el hada buena, la cándida protagonista, el príncipe
azul y un plantel de enanitos que permitirían realizar todo
tipo de gags humorísticos. Pero la elección final de Disney no pudo ser más acertada. En Blancanieves se dan cita todos los elementos necesarios para llegar al corazón del espectador: enseñanzas morales, un alto factor de sensibilidad y situaciones tenebrosas que impresionarán al espectador. Mientras su hermano Roy, más pragmático, consideraba esta empresa una locura, Walt disparaba el entusiasmo de sus colaboradores con un método muy propio de él. Ken Anderson, uno de sus primeros colegas, lo describía así años después: "... fuimos a la sala de música (...) y Walt nos contó la historia de Blancanieves. Comenzó a eso de las siete y media y no paró hasta las once. Estábamos todos embelesados. Se plantó en medio a representar aquel cuento fantástico; tan pronto hacía de reina como de enanito. Era un actor increíble, un mimo nato...". Aquella historia obtuvo una respuesta de público inmediata. Cuatro millones de dólares la convertirían en la película más taquillera del momento y mantendría este récord hasta el estreno de Lo que el viento se llevó. ||PINOCHO Y FANTASÍA|| El nuevo aprendiz de brujo inauguró
los legendarios estudios Burbank en 1941, donde comenzó a trabajar
tras terminar su último proyecto: Pinocho. Gracias a este largometraje,
Disney llevó al público el sueño americano de
la persona que se hace a sí misma, esa búsqueda que
todos realizamos en el mundo exterior, creyendo que en él encontraremos
la felicidad. Pinocho Pero Pinocho resultó ser un gólem bueno y la Academia premió la película con dos Oscar. Desgraciadamente, su estreno, el 2 de julio de 1940, coincidió con el inicio de la segunda guerra mundial, haciendo que el 45% de los ingresos procedentes del mercado europeo se perdieran. Disney se había arruinado mientras su segundo proyecto, Fantasía, se encontraba en pleno proceso de producción. La cotización del estudio cayó de cien a tres dólares por acción y para sobrevivir tuvo que hipotecarlo. El 13 de noviembre de 1940 se estrenaba Fantasía. Era la obra de un visionario adelantado a su tiempo: Fantasía se construye como una historia viva que crecería y se ajustaría a los cambios que sufrieran con el tiempo los gustos de la sociedad, de forma que cada generación tendría su propia Fantasía. La música de Bach, Tchaikovsky, Dukor, Stravinsky, Beethoven, Ponchielli y Mussorgsky/Schubert necesitó a más de mil dibujantes para ser llevada a la pantalla. Su guión nos enseñaba que existe una lucha eterna entre el bien y el mal, unas veces en nuestros corazones y otras en el exterior, e insinuaba que sólo Fantasía podía terminar con este antagonismo. En el fragmento dedicado a la Noche en el Monte Pelado, de Igor Mussorgsky, recreaba cómo el diablo, una noche al año, vuelve al mundo para reclamar las almas de los muertos. Su inclusión provocó el rechazo de grupos religiosos tanto católicos como protestantes, pues aquél era un infierno demasiado aterrador incluso para los más integristas. ||MICKEY SE VA A LA GUERRA|| Fantasía fue un fracaso de taquilla.
El aprendiz de brujo se había adelantado tanto a su tiempo
que no había sido comprendido. La magia de los viejos cuentos
no había conectado con la época que vivió y el
gobierno de los Estados Unidos tuvo que intervenir para evitar la
quiebra absoluta de sus estudios. ||DISNEY Y DALÍ, LA EXTRAÑA PAREJA|| Dumbo fue el segundo pilar que permitió
salvar a los estudios, con la historia de un marginado que triunfa.
Y justo por aquel entonces, Disney entraba en contacto con el surrealismo
y con un jovencísimo Dalí bajo cuya influencia el padre
de Mickey decidió que sus dibujos podrían llevar los
movimientos más vanguardistas al alcance del público. Disney necesitaba nuevas películas,
y no paró de buscarlas hasta que encontró un antiguo
||LA MAGIA SE PIERDE|| A partir de ese momento Walt Disney
parece tirar la toalla, deja los estudios en manos de sus colaboradores
y orienta su interés en la realización de un parque
temático que ponga la fantasía y la magia al alcance
de todos. Mientras, los estudios entran en una nueva etapa con Manuel Berrocal - "Más Allá" |