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Una mirada capaz de helar la sangre, una legendaría energía sexual y una mente poderosa: con esos talentos, Grigori Yefimovich, alias Rasputín (1872-1916), se convirtió en uno de los personajes más extraordinarios de la historia moderna. Nacido en una aldea siberiana, hijo de campesinos analfabetos, se aficionó desde joven a las borracheras y las mujeres. Con 18 años tuvo un arrebato místico y entró en un convento, del que fue expulsado por no renunciar a su filosofía vital: la vía para lograr la salvación no era el sacrificio sino el placer sexual.
Tan extraordinario personaje no podía tener un final vulgar. Después de escapar a varios atentados, asistió a una cena con dos familiares del zar que le envenenaron el vino y los pasteles. Al ver que Rasputín seguía vivo, le pegaron varios tiros y le arrojaron atado a las aguas heladas del río Neva. Y ni por ésas; cuando apareció el cuerpo, la autopsia demostró que había muerto ahogado. Luis Otero - "Muy Especial" |