Allen Dulles



Desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta la dimisión del presidente Nixón, en Estados Unidos se dio lo que podríamos denominar como "la edad de oro de la conspiración". Decenas de asuntos siniestros pasaron por las manos de un único personaje, Allen Dulles, director de la CIA y, durante muchos años, el hombre más poderoso de América.

Mucho se ha hablado sobre Allen Dulles. Procedente de una de las familias más influyente de los EE.UU. -su hermano Foster fue Secretario de Estado-, estudió derecho. Al terminar la carrera, se colocó en la prestigiosa firma Sullivan and Cromwell, entre cuyos clientes se encontraba un selecto grupo de empresas multinacionales, grandes capitales y gobiernos extranjeros.

Sería injusto negar a Dulles la importancia histórica que realmente tiene. Estamos hablando de un personaje que abarca las dos guerras mundiales y la Guerra Fría, habiendo estado en la cúpula de dos de los grupos de poder más importantes del planeta; la Agencia Central de Inteligencia y el Consejo de Relaciones Exteriores. Nunca se detuvo ante nada y sus "hazañas" históricas le sitúan en algún lugar a medio camino de Maquiavelo y Vlad el empalador. A menudo, sus defensores olvidan que nos encontramos ante una figura responsable de crímenes contra la Humanidad comparables a los de la Alemania nazi, la Rusia de Stalin o las dictaduras latinoamericanas. Este es el caso de James Strodes, autor de una biografía titulada Allen Dulles: maestro de espías, en la que el deleznable personaje es retratado como si se tratara de un verdadero héroe. Es posible que Dulles representara un papel fundamental a la hora de mantener el modo de vida americano a salvo de la amenaza soviética, pero tampoco hay que olvidar que entre las aficiones de este "héroe" estaba la de utilizar a civiles inocentes como involuntarios conejillos de Indias en los experimentos de la Agencia. No creo que salvar a los EEUU precisase jugar con la salud y la vida de miles de ciudadanos de a pie.

||CONTROL MENTAL EN CASA||

Si la vida pública de Dulles está llena de irregularidades, su vida privada no resulta menos turbia. En este caso, la víctima inocente resultó ser su propia esposa. Sus frecuentes infidelidades matrimoniales provocaban que su mujer, Clover, se viera Dineroabocada a frecuentes crisis histéricas. El autor Gordon Thomas introduce en su libro Viaje a la locura: la verdadera historia del control mental y los abusos médicos de la CIA un elemento especialmente siniestro.

La señora Dulles tenía algunas extravagancias particularmente molestas, como la manía de, cada vez que sorprendía a su marido en una nueva infidelidad, hacer una visita a la elegante joyería Cartier donde, para calmarse los nervios, hacía compras por valor de varios miles de dólares.

Así continuaron las cosas hasta que un médico de la CIA, al que conoció durante una recepción oficial en la embajada francesa, le recomendó amablemente que visitara a un psiquiatra de toda confianza, el Dr. Cameron. Aquellos que estén al tanto de los experimentos de control mental de la CIA -en particular el conocido como proyecto MkUltra- recordarán este nombre como el del "médico", cuya consulta en Montreal se convirtió en un infierno donde se llevaban a cabo prácticas propias de los campos de concentración nazis. Obviamente, el Dr. Cameron consiguió que los problemas matrimoniales de Dulles terminaran de inmediato. Claro que su paciente no volvió a ser la misma.

||EL CONSEJO DE RELACIONES EXTERIORES||

La brillante carrera de Dulles no hubiera sido posible de no contar con el respaldo del Consejo de Relaciones Exteriores. Nuestro hombre consiguió entrar en esta institución privada a una edad desacostumbradamente temprana. La importancia de este grupo de presión la Aviónentendemos al comprobar como la mayoría de los altos cargos de la administración estadounidense, incluidos los presidentes, han pertenecido a él antes de ocupar sus respectivos cargos.

Cuando en 1939 el Consejo decidido a romper el tradicional aislacionismo norteamericano e implicarse directamente en la política de Europa Occidental, lo cual traería como consecuencia la participación en la guerra europea, encontró en Dulles al hombre perfecto para defender ante la opinión pública esta impopular impostura. Él fue quien ideó el lema "¿podemos permanecer neutrales?", cuyo propósito era involucrar a la población en un plan destinado a enriquecer a la industria armamentista y a los inversores de Wall Street. Las vidas que esto pudiera costar era un detalle sin importancia.

||DULLES Y LA MUERTE DE KENNEDY||

El presidente John Fitzgerald Kennedy tuvo la audacia de cesar a Dulles como director de la CIA. A Dulles le fue notificado el cese en el despacho oval de la Casa Blanca, de boca del propio presidente. Por un instante, Dulles perdió los papeles y dirigió al presidente una única increpación: "Traidor". Kennedy, que tampoco se distinguía precisamente por ser un hombre paciente, dio un violento puñetazo contra la mesa e hizo el siguiente anuncio: "Le juro que voy a romper la CIA en mil pedazos, y luego los esparciré al viento". Son muchos los que piensan que en ese preciso instante Kennedy firmó su sentencia de muerte.

John F. KennedyEl colmo de la ironía se dio cuando tras la muerte de Kennedy, el recién nombrado presidente Johnson designó a Dulles como miembro de la comisión Warren, encargada de investigar el asesinato. La cosa no estaba en absoluto carente de sentido. A fin de cuentas, si se trataba de organizar el mayor encubrimiento de todos los tiempos lo mejor era contar con el mejor profesional disponible y ese, sin lugar a dudas, era Dulles.

Dulles cumplió a la perfección el encargo, haciendo creer a la opinión pública norteamericana que Lee Harvey Oswald había sido el único ejecutor del atentado, sin que la CIA, el FBI o cualquier otra rama del gobierno tuvieran nada que ver en el asunto. Los propios papeles y cartas personales del ex director de la CIA indican a las claras que este y no otro era el propósito principal de la comisión Warren.

Por si le faltara algo a nuestro personaje, en su biografía también hay que apuntar como referencia su pertenencia a una sociedad secreta. Diversas fuentes le señalan como máximo dirigente de la llamada "Sociedad de los Peregrinos", cuyo objetivo es controlar la política exterior de los EEUU para favorecer un utópico "gobierno mundial".

Santiago Camacho - "Enigmas"

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