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La vida es como un viaje en globo; a veces no nos queda otra salida que soltar lastre. Pero el viento sopla en contra nuestra. Nos han adiestrado en la cultura del exceso. Vivimos tan aferrados a nuestras posesiones que cualquier pérdida material nos parece irreparable. Tanto tienes, tanto vales: un coche más pequeño o un piso con menos metros cuadrados serían interpretados como un imperdonable paso atrás.
Cierto: somos unos consumados inexpertos en el arte del "desapego". Tampoco es cuestión de pasarse al otro extremo, y acabar como monjes, en el sacerdocio de la renuncia. Basta con cultivar una actitud menos posesiva hacia las cosas, hacia las ideas, hacia las emociones. Y así, con total ligereza, desprenderse también de odios, rencores, frustraciones y tanto exceso de equipaje acumulado durante años. Y a volar, que son dos días. Carlos Fresneda - "Integral" |