Reflexionando sobre...

 

"Denys era la piedra angular de un arco en el que las demás piedras eran otras vidas. Si una piedra angular tiembla, toda la curva del arco recibe el aviso, y si la piedra angular se rompe, el arco se derrumba, deja a las piedras secundarias amontonadas y, por un momento, carentes de diseño. La muerte de Denys dejó algunas vidas sin diseño, pero como las piedras, se construyeron de nuevo con otra forma" (Beryl Markham -aviadora- en sus memorias, refiriéndose a Denys Finch-Hatton, protagonista de Memorias de África).

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Querido Fernando...

Nunca pensé escribirte estas líneas. Recuerdo cuando te pedí permiso para incluir en "La Otra Información" artículos de tu revista, Enigmas del hombre y del universo. Me hiciste saber que no había ningún problema, siempre y cuando no fueran de la revista que estaba en ese momento en los kioscos, cosa que he respetado siempre.

Fernando Jiménez del OsoYo no he tenido el privilegio de conocerte personalmente, pero sí he tenido la suerte de vislumbrarte a través de tus escritos y tus palabras. Estos días te escuchaba en unas grabaciones antiguas junto a Manolo Carballal, Concha García Campoy, Andrés Aberasturi, Joaquín Gómez Burón (seguro que el reencuentro ha sido emocionante), Juana Marín, Lice Moreno, Miguel Blanco... Y me parece mentira que ya no estés aquí, que ya no habrán más colecciones de libros, ni más DVDs, ni nuevas entrevistas en la radio. Cuando alguien con tu inteligencia y tu lucidez parte hacia otro lugar, este mundo se queda un poco más triste y solo.

Sabes qué ocurre, a veces una se siente más próxima a algunas personas como tú, que a otras mucho más cercanas pero con las que apenas se tiene nada en común. Y no es que te idealice, no, entre otras cosas, porque ya no tengo edad para ello. Pero tenías algo que he encontrado en muy poca gente, ese punto exacto entre tener una mente abierta y, al mismo tiempo, mantener el sentido crítico. En este mundo, donde todos saben tanto... de todo, tú eras alguien excepcional. Aprendí muchas cosas escuchándote, porque de las personas grandes se puede aprender. Aprendí, por ejemplo, que estos temas "raritos" se pueden abordar desde la seriedad y el rigor, al margen de personajillos impresentables. Y que tras el escaparate hay mucho, mucho por descubrir y por conocer.

Y ya no voy a entretenerte más. Seguro que ahí, en el otro lado, tienes todavía que explorar numerosos caminos y seguir la pista a incontables misterios. No sé si ahora tendrás todas las respuestas. Yo, de momento, me quedo aquí... con todas las dudas. Espero que nos prepares, aunque sea en tus ratos libres, un hueco cerca de tí a todas las personas que te admiramos. Eras una persona grande, y seguro que allá donde estés... serás una gran luz. Hasta siempre, Fernando.

Beatriz Moragues

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