Reflexionando sobre...

 

NOTA: Léase con buenas dosis de humor e ironía.


Desde hace un año vivo en el campo. Me gusta, disfruto de la naturaleza cada minuto de mi vida. Desde hace poco tenemos dos inquilinos nuevos, unas golondrinas han hecho su nido en la entrada de casa. Pero ayer, observándolas, me asaltó la duda de si aquellas aves eran reales o sólo pura química en mi cerebro. Últimamente estoy confundida…

Televisión, radio, periódicos, revistas y páginas de internet… están en todas partes, recordándonos machaconamente que todo es mentira, que cualquier cosa que la ciencia no pueda probar, es pura falacia o simplemente una fantasía. Todo lo que huele a parapsicología y pseudopsicología, es decir, psicología transpersonal, programación neurolingüistica, etc, es falso, incluyendo también la grafología. Las caras de Bélmez son un fraude, los círculos de las cosechas los realizaban dos ancianitos, ya se sabe que la jubilación deja mucho tiempo libre. Y como no, los ovnis son todo chaladuras de los cuatro tontos de siempre. Y no olvidemos las medicinas alternativas, más de lo mismo señores. ¡Ah!, y en las pirámides no hay ningún misterio. En realidad, misterios no hay en ninguna parte. Todo, absolutamente todo, tiene explicación científica. Y si no la tiene, es que no existe, es decir, que es mentira. Y llego a la conclusión de que algunos somos tremendamente ingenuos y, si me apuran, lerdos hasta no poder más. Debe ser por eso que el lenguaje que suelen utilizar muchos de los que tienen como "misión" desenmascarar todo lo irracional es casi siempre tan respetuoso, sin un insulto, se nota que reflexionan desde la serenidad, y me da hasta por pensar que en el fondo nos consideran tan bobitos que les inspiramos lástima.

Y entonces, si todo es mentira, una se pregunta el motivo de que haya periodistas que se dedican a investigar estos temas. Pues la respuesta es clara, ¡por dinero! El otro día leía que Javier Sarda, por hacer ese bonito programa marciano, gana mil millones de pesetas al año. ¿Ganarán lo mismo los periodistas e investigadores del misterio? Estoy segura que sí, quizá ganen hasta dos mil millones… ¡Que envidia!

Bueno, creo que no voy a reflexionar nunca más sobre nada. En adelante veré más la tele y leeré menos, que esto último sólo consigue llenarme de dudas. Y voy a buscar un buen psiquiatra en las páginas amarillas, a ver si me aclara algo y, de paso, me da alguna pastilla para evitar que piense por mí misma.

Beatriz Moragues

 

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