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Este espacio está hoy dedicado
a un ser muy especial que se acaba de marchar, ella es mi gata Chucky.
Sé que hay gente que piensa que los animales sólo
son eso, animales, y para ellos siempre es excesivo el tiempo y
la atención que algunas personas les dedicamos. Pero también
sé que todas aquellas personas que los aman, me entenderán
perfectamente. No me gusta decir que era "mi" gata, porque
creo que los seres vivos no pueden ser propiedad de nadie. Compartíamos
casa, aunque ella no pagase la hipoteca ni colaborase en las tareas
cotidianas. No importaba, el regalo de su cariño constante
era más que suficiente. Era un cruce de siamés, aunque prácticamente lo único que tenía de esa raza eran sus preciosos ojos azules, que seguro ahora están escrutando curiosos otros territorios menos densos. Me gustaría saber dónde van los animales cuando se despiden de este mundo, aunque supongo que dependerá del animal, como depende de la persona. Yo tengo la sensación de que aquí todos estamos interrelacionados, aunque no nos percatemos de ello. Seres humanos, animales y naturaleza formamos una realidad en la que estamos interconectados de forma muy sutil unos y otros, y todo ello tiene que ver con nuestra evolución. A Chucky le diagnosticaron hace pocos días
un tumor intestinal que no tenía operación posible,
y hubo que practicarle la eutanasia para evitarle sufrimientos innecesarios.
Sé que ha sido lo mejor y, aunque doloroso, entiendo que
cuando algo termina hay que aceptarlo así. Era el momento
de la partida, como hace dieciséis años fue el momento
de encontrarnos. Y, a pesar de la punzada de dolor que tengo en
el alma, también me embarga una alegría infinita por
haber compartido todos estos años con un ser tan especial,
porque sé que ha tenido una vida feliz hasta el final, porque
estoy segura que se ha sentido muy querida, y porque sé que
no ha sufrido en su partida. Y después de todo esto, sólo
me queda darle las gracias por haber compartido su ratito de vida
en este mundo conmigo. Es increíble como se llega a querer
a esta "pequeña gente".
Beatriz Moragues
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