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La ambigüedad del proceso tecnológico se
presenta también en Internet, que está ofreciendo el escondite
ideal para los mercaderes de pornografía infantil. El pasado mes
de Julio, ha sido la ONG belga Morkhoven la que ha destapado una red de
pedofilia, con base en Berlín, que se dedicaba a comercializar
imágenes de niños de todas las edades torturados sexualmente.
La aparente facilidad para usar las redes de comunicación en este
tipo de delito, pone de manifiesto las lagunas legales existentes para
perseguir los abusos a la infancia en Internet. De nuevo la tecnología
sobrepasa el progreso social y ofrece el marco ideal para aquellos dispuestos
a ganar dinero aunque el coste sea el sufrimiento de los más vulnerables.
Esta inmunidad se ve favorecida, además, por la escasez de equipos
policiales especializados y con potestad para actuar en todos los países,
independientemente de la legislación nacional. La falta de acuerdos
globales que protejan a la infancia por igual en todo el mundo, hace que
estos delincuentes encuentren refugios en países cuya legislación
infantil es inexistente o está llena de lagunas. Como padre y miembro
de diferentes organizaciones no gubernamentales dedicadas a proteger a
la infancia, decidí leer algunos mensajes de uno de los grupos
de noticias de Internet, que actúa como plataforma para la distribución
de pornografía infantil. Uno de estos Robert Goodman - "OeNeGé" |