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La India es un perfecto ejemplo de diversidad de gentes
y paisajes. Lo ancestral y milenario se confunden en la era moderna,
tecnológica y contradictoria: sumida en la pobreza se apunta
a la carrera nuclear. ||VIAJE A LA INDIA|| Convertido en jesuita llega a la India en 1952 con
el objetivo de ayudar a los más pobres y conseguir una vida más
digna para la comunidad de los dálits, antes llamados intocables,
y suman ||TRABAJAR CON LOS INTOCABLES|| "La pobreza y el sufrimiento no
están solamente para ser entendidos sino para ser resueltos".
Y para eso Vicente Ferrer lleva cuarenta años en la India. Incansable,
pese a su edad y un cáncer ||LA VIDA Y LA MUERTE|| La religión está presente en cada acto
de la vida en la India, todo es un ritual. Las miles de castas, desde
el brahman hasta el dálit, pasando por castas insólitas
como las prostitutas sagradas o los eunucos, viven la espiritualidad
de forma intensa. Gurús, fakires, shadus..., se encuentran por
doquier con sus prédicas, su ascetismo, su serenidad; esa forma
tan peculiar de afrontar la pobreza y la miseria que los rodea. La India
nos ha dado personajes tan dispares como la Madre Teresa o Sai Baba.
Sobre este último, Ferrer nos confesó que parecía
llevar un trabajo serio pero que pese a encontrarse muy cerca geográficamente
nunca se habían conocido. "Resulta muy difícil acceder
a un gurú con su fama, aunque reconozco que nuestros trabajos
son como la noche y el día. Pero yo respeto su labor". "La creencia en la transmigración de las almas y el karma ayuda mucho al pueblo indio cuando piensa en esta vida y en la próxima. El karma tiene aspectos positivos muy buenos porque dicen que ofrece la oportunidad de remediar estos karmas negativos de tu vida, y cuando vuelvas a nacer irás progresando hasta que al final cuando ya te hayas liberado de todo, de tu nombre, de tu forma..., entonces serás Dios. Éste es el sistema hinduista de la no dualidad, todo el mundo es apariencia, es irreal, sólo existe este ser inmenso que llamamos Dios y tú eres Él. Un poco complicado pero no está mal" -concluye-. Ferrer sonríe cuando habla de estas cosas. Su tolerancia y respeto hacia otras creencias, culturas y tradiciones diferentes a aquellas en las que fue educado hacen de él un ejemplo perfecto de ecumenismo integrador. Habiendo estado en varias ocasiones al borde de encontrarse con ese Dios que tanto ama, él concibe la vida y la muerte como un lienzo trasparente detrás del cual se encuentra el misterio de Dios. "Es importante que no monopolicemos a Dios, que no lo clasifiquemos, que no lo atemos". Situándonos en la India, el vivir y el morir de los intocables es muy duro. "Hay que tener en cuenta que se cree que internamente están manchados y si alguien les toca se tiene que purificar. Tuvimos una vez un médico brahman en la comunidad que para observar a los enfermos se limitaba a mirarlos y pedir que les sacaran la lengua, no podía ni tomarles el pulso. Hacer una pregunta en la India, por ejemplo, sobre los intocables no es de buena urbanidad". Pero también en la India el vivir y el morir son diferentes, porque las creencias que rigen allí son diferentes: la paz y la serenidad frente a los miedos y las angustias de Occidente. Vicente Ferrer se ha convertido en un líder carismático en la India, pero difiere de otros líderes en el contenido de su discurso. No habla de política sino de amor. Con su experiencia de trabajo, su afabilidad y entrega, ha demostrado que la voluntad es una fuerza capaz de mover montañas y ha dado sentido a la palabra solidaridad. "El hombre de los pequeños milagros", como le denomina el vídeo informativo de la Fundación, ha hecho grandes "milagros" en la India: lo que antes era un paisaje yermo y desolado ahora es un vergel. Donde antes había enfermedad y analfabetismo ahora hay miles de niños y niñas sanos y liberados de la ignorancia. "Yo quiero ser un hombre contemplativo en la acción. El sentido de mi vida es hacer el bien. Yo creo que existe el mundo del bien en esta tierra, y hay que vincularse a él para dar sentido a nuestra vida". ||FUNDACIÓN VICENTE FERRER|| En 1994, se creó en nuestro país la Fundación
Vicente Ferrer, para apoyar la labor que realiza en la India. Tras un
patronato que presiden Vicente y Ana Ferrer, la fundación ya
tiene siete sedes en España y brinda su apoyo a través
del sistema de apadrinamientos, socios-colaboradores y proyectos concretos.
En estos momentos cuentan con cerca de 50.000 socios que colaboran apadrinando
niños y niñas del distrito de Anantapur. Pero si tenemos
en cuenta que en la India hay más de un millón de intocables,
todavía se siguen necesitando muchos más padrinos y madrinas.
También la Fundación ha tenido acceso a subvenciones de
ayuntamientos, gobiernos autónomos y diputaciones de casi toda
España. Uno de sus principios es que los recursos económicos
se destinen íntegramente, en la medida de sus posibilidades,
a los proyectos de la India, de los que en la actualidad se benefician
más de un millón de personas. De ahí que el 92%
vaya para este país, y sólo el 6% y el 2% se destinen
a gastos de administración y comunicación, respectivamente.
El sistema de apadrinamiento en palabras de Ferrer "no es un proyecto
que termina en el niño, sino que va a la familia y de ésta
a los pueblos enteros. La ayuda llega muy lejos gracias a los apadrinamientos,
son muy eficaces. También -asegura- nos financiamos de otras
formas; hace poco un señor que murió dejó toda
su herencia para construir un hospital y así lo estamos haciendo.
Hay municipios que nos han financiado escuelas para ciegos, otros han
financiado plantaciones de árboles frutales... Para darte un
dato: con un millón de pesetas, por ejemplo, podemos construir
cinco casas. Si alguien se anima, ya lo sabéis". "Toda injusticia reclama una acción -dice-. Por esto hay diversos tipos de grupos voluntarios; unos luchan a escala internacional para contrarrestar esta desigualdad permanente en la sociedad, otros se especializan en colectivos determinados, y otros, como el nuestro, intentan dirigirse a una gran masa de población y erradicar la pobreza de las comunidades más vulnerables. Se requiere un trabajo organizado y sistemático a largo plazo en el que los objetivos sean la tierra (es muy importante que no la destruyamos) y los hombres, mujeres, niños y niñas. Y que las líneas de trabajo sean la educación, la sanidad, la organización de las comunidades... Nuestro objetivo es social y económico, operando en un ambiente donde existen las injusticias y promoviendo que esta estrategia de desarrollo no se interrumpa a largo plazo. Hay que tener una acción inteligente". Esa acción inteligente la pueden hacer realidad nuestros lectores a través del 902 22 29 29, teléfono de información de la Fundación en España. María Ferraz - "Karma 7" |