Primos-Hermanos

 

"Hay un placer mayor que matar, dejar vivir"
(James Oliver C.).

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Han demostrado su inteligencia hasta llegar a comunicarse de forma fluida mediante el lenguaje de signos, pero hoy sólo quedan unos 200.000 chimpancés. "¿Cuán listo ha de ser un chimpancé para que matarlo constituya un asesinato?", se preguntaba Carl Sagan.

"Hola, me llamo Wilson. No recuerdo de dónde provengo, ni siquiera sé si estuve alguna vez allí. Tampoco recuerdo ya a mi madre. Antes podía ver su cara, sus manos rebuscando en mi pelo, sus zarandeos suaves cuando me ponía pesado. Pero ha pasado demasiado tiempo y su cara se ha borrado. En fin, no tengo demasiados referentes familiares así que hablaré de lo que conozco, de los amigos que he hecho de jaula en jaula y de mis primos hermanos, vosotros, los humanos. Lo dicho, me llamo Wilson, y soy un chimpancé".

Hace unos treinta millones de años un primate se atrevió a descender de un árbol. GorilaAquella aventura supuso un enorme salto en la evolución. Desde entonces, humanos, chimpancés, orangutanes y gorilas siguieron la misma línea taxonómica hasta que hace quince millones de años se separaron de los orangutanes. Nueve millones de años después siguieron su ejemplo los gorilas. A partir de entonces, chimpancés y humanos compartieron tres millones de años de evolución. Así que frente a una diferencia en el ADN de los gorilas con respecto a los humanos de un 2'6% y de los orangutanes de un 3'6%, los chimpancés difieren sólo en el 1'6%.

Kanzi, un bonobo criado en Atlanta por la etóloga Sue Savage-Rumbabaugh tiene una capacidad lingüística similar a la de un niño de dos años y medio. Entiende oraciones nuevas para él y se comunica con un ordenador especial. Como los chimpancés comunes, los bonobos demuestran una gran inteligencia. Todos parientes, todos diferentes.

"Muchos seres humanos piensan que todos los chimpancés somos iguales, claro que la raza humana es bastante extraña. Hay hombres que confunden a sus semejantes sólo por el hecho de que sean de un color diferentes, como los orientales. El caso es que no todos somos iguales. No hay dos chimpancés iguales en el mundo, exceptuando a los hermanos que pueden clonar y aún esos dudo que tengan la misma personalidad. Yo, por ejemplo, soy extremadamente alegre, algo travieso, vago y muy, muy guapo".

||LA MATERNIDAD CRUZADA||

El experimento de la maternidad cruzada, como vino a llamarse esta moda, duró alrededor de una década. La mayoría de las personas, que adoptaban un chimpancé, les enseñaban el lenguaje de los sordomudos. Muchos empezaron a hacer combinaciones espontáneas de signos para formar nuevos conceptos. Lucy, por ejemplo, acostumbraba a maldecir al gato de su vecino con los signos "gato, caca". Ally, otra chimpancé adoptiva, se convirtió en una consumada pintora. A pesar de ello, resultaba un tanto patético comprobar que estos animales no tenían conciencia de su especie. Prácticamente nacidos entre humanos y tratados como niños, se Manoconsideraban personas y en un experimento en el que se trataba de separar fotos de humanos del resto de los animales, no dudaban en poner su foto en el montón de la de los humanos, mientras destinaban las de otros chimpancés al de animales. Cuando se soltó a una de las chimpancés protagonista de estos experimentos en una jaula pegada a la de otros chimpancés, gesticuló enfadada que "aquellos" eran escarabajos, una de las formas de vida más primitivas que conocía. En cualquier caso, la moda de adoptar chimpancés pronto comenzó a decaer, bien porque los "padres" se cansaban del animal, bien porque cuando crecía mucho, ya no sabían qué hacer con él.

"A los dos años llegó un hermanito humano. Yo estaba feliz y le cuidaba mucho. Pero a mi mamá adoptiva mis manos pasaron de parecerle graciosas a parecerle amenazantes. Un día, viendo la televisión después de comer, pusieron un programa sobre una chimpancé llamada Washoe que era una locomotora expresándose con el lenguaje de sordomudos. Se convirtió en mi heroína y como la situación en casa era cada vez peor, hice gestos -lo más evidentes posibles- para que entendieran que quería irme".

El proyecto Washoe comenzó en 1966 cuando la chimpancé fue comprada por los profesores Beatrix y Alle Gardner. Con un equipo de tres estudiantes graduados, los Gardner iniciaron el experimento durante el cual no se permitía hablar delante del animal. Sólo por signos. Washoe fue el primer chimpancé en aprender este lenguaje. Louis, su hijo adoptivo, el primero en aprenderlo enseñado por otro chimpancé, su madre, que no había sido inducida a hacerlo ya que los chimpancés, como los humanos, no sólo usan el instinto, sino que aprenden y transmiten sus conocimientos. Hoy Washoe utiliza unos 250 signos para comunicarse. Unos de aquellos estudiantes era Roger Fouts. Cuando los Gardner decidieron mandar a Washoe al Instituto para el estudio de los Primates de Oklahoma, que dirigía el psicólogo clínico William Lemmon, Roger le acompañó. Comenzaba así una aventura maravillosa y difícil. El centro resultó ser poco más que una prisión para chimpancés en la que los animales eran sacados a pasear con bastones eléctricos, mientras se ejercían medidas restrictivas contra ellos para enseñarles quién mandaba allí. Horrorizado, Roger trató de proteger a Washoe y a otros chimpancés que conocían el lenguaje de signos. Poco a poco fueron formando una familia y Roger consiguió que Lemmon le permitiese llevarlos cada día a pasear y reservarles un espacio. Pero Roger y Lemmon mantenían un enfrentamiento casi constante. Cuando Roger consiguió un nuevo y mayor emplazamiento para los animales, Lemmon se vengó haciendo ejercer sus derechos. Uno de los chimpancés de la familia de Washoe, Bruno, era de su propiedad y como tal, lo vendió a un laboratorio de experimentación animal. Otros chimpancés siguieron su suerte.

Chimpance"Cuando llegamos al laboratorio... ¿nunca había estado en un lugar tan siniestro! ¿Por qué nos trataban así? A lo mejor no sabían que pertenecíamos a la misma familia. Me encerraron completamente solo en una jaula en la que apenas cabía. Ni toda la alegría de un chimpancé de carácter optimista como yo puede luchar contra la soledad absoluta. No veía la cara de mis cuidadores, que me introducían la comida por un agujero. Pensé que tal vez había hecho algo malo y me castigaban. Pero lo peor eran los gemidos de desesperación que escuchaba y que pronto yo también emití.

Algunos animales sobrevivieron a los experimentos, pero a pesar del empeño de Roger, Bruno nunca salió vivo de aquel laboratorio. Cuando los chimpancés, unos animales eminentemente sociales, son encerrados en celdas, privados de estímulos y ocasiones para comunicarse sufren un comportamiento muy similar al de los presos en las celdas de castigo. Entran en una profunda depresión con comportamientos como la perdida de apetito, estados de insomnio, tristeza, falta de movilidad, estado catatónico o de shock y, finalmente, si la situación perdura, se produce la muerte. Mientras rodaban un documental, Roger tuvo la oportunidad de ver a otro de los chimpancés que todavía sabía comunicarse por signos 25 años después de ser vendido por Lemmon. Booee, así se llamaba, estaba en un laboratorio donde le habían inoculado el virus de la hepatitis C. "Hola Booee", le dijo por signos. "Booee, Booee, yo", gesticulaba alegre el animal. Booee se acordaba hasta del apodo que había inventado para Roger, que expresaba rozando el lóbulo de su oreja. El reportaje tuvo tanto impacto, que el laboratorio se vio obligado a mandar a Booee a una organización ecologista. Pero hay muchos más animales en su situación.

El doctor Sabater avisa que en unos 50 años pueden haber desaparecido los grandes simios en libertad. "Seremos juzgados severamente si lo permitimos, como juzgamos hoy severamente a nuestros antepasados por la esclavitud". Para luchar contra esta situación nació la organización Proyecto Gran Simio, que propugna la aprobación de unos derechos fundamentales para los primates: derecho a la vida, a la libertad y a no ser torturados. El objetivo es conseguir que gocen de la protección moral y legal que sólo tienen los seres humanos. La actividad de este proyecto está basada en las evidencias científicas existentes que permiten atribuir a los antropoides no humanos algunas de las características consideradas hasta ahora exclusivas del homo sapiens. Nueva Zelanda está a punto de aprobar la primera ley de este tipo.

"Quedan menos de 200.000 chimpancés y unos 300 gorilas de montaña. Después de llegar a comunicarnos con los humanos, no se me ocurre qué más es necesario para demostrar que los chimpancés pensamos. Claro que si lo que el hombre espera para evitar nuestra extinción es que seamos hombres, la sentencia está firmada. Tal vez algún día todos compartamos el mundo. Si llegamos a tiempo".

||EXPERIMENTOS CON ANIMALES||

Los babuinos son unos primates extraordinariamente inteligentes y sociales, y una de las últimas especies "elegidas" para experimentar. Estos animales son capturados en Kenia y transportados a laboratorios de experimentación. Allí sus Experimentos animalescorazones fuertes y sanos son transplantados por corazones de cerdos transgénicos a los que se ha introducido algún gen de primate, para evitar el rechazo. Muchas voces se alzan en contra. Por un lado, el 100% de estos experimentos han sido un fracaso, especialmente para los babuinos sacrificados. Por otra parte, muchos expertos están en contra: el sida (causado por virus mutantes procedentes de primates) o la enfermedad Creutzefeldt-Jakob (procedente de las vacas) alertan sobre el peligro de transmisión de infecciones a los seres humanos. Sin contar con el grave problema moral que implica utilizar a estos animales. Los responsables se amparan en que "son tratados como personas". En su libro Vivan los animales, el prestigioso filósofo Jesús Mosterín se pregunta qué pasaría si una persona fuera raptada de su entorno, llevada a la fuerza a un laboratorio, se le sacase el corazón y se le implantara uno de otra especie hasta que se muriera.

Según Martín Zuñiga, que realizó una encuesta nacional sobre los animales de laboratorio de 1996, en España se utilizan unos 700.000 animales al año, sobre todo ratones, ratas y cerdos de Guinea. Las opiniones sobre la situación de los animales varían. Olga Feliu, de la Asociación de Protección de Primates de la Selva (APPS), rechaza los experimentos con animales, aunque entiende que no es fácil acabar con ellos. Aboga por la regla de las tres erres: reducir el número de animales empleados, reemplazar los métodos y refinar las técnicas para evitar en lo posible el sufrimiento del animal. "La mayoría de los países va por libre en sus ensayos. Si hubiese más comunicación se salvarían muchas vidas. Muchos experimentos son para practicar, porque el resultado ya se conoce. No se puede usar seres vivos para eso".

Guillermo Repetto, coordinador de GTEMA, investigador de métodos alternativos a la experimentación del Instituto Nacional de Toxicología, está de acuerdo en mejorar la situación de los animales, pero es tajante: "Es difícil que los experimentos con animales sean totalmente sustituidos por procedimientos alternativos. No es moralmente aceptable que se ensayen los medicamentos directamente en voluntarios humanos sin que se haya comprobado previamente su inocuidad en animales". Propone métodos alternativos que su equipo investiga, como la disección virtual de ranas por ordenador, con lo que se podrían salvar muchos ejemplares o los procedimientos in vitro de cultivos celulares, uno de los métodos más efectivos. La mayor parte de los experimentos que se realizan en animales son para la industria armamentística. El resto se divide en cosmética y ciencia, dentro de la cual están en auge los experimentos genéticos y, por supuesto, los transplantes.

En España todo producto que salga a la venta ha de ser previamente testado en animales. Aunque la legislación española, siguiendo la corriente internacional, ha mejorado las condiciones de los animales utilizados para experimentación, muchos laboratorios son auténticas fortalezas donde es difícil acceder para comprobar la situación de los animales. Repetto asegura que nunca ha visto situaciones de maltrato, pero el informe presentado por ADDA muestra otra perspectiva y presenta ejemplos ciertamente criticables, como gatos y primates con ojos y córneas cosidos para experimentar la privación lumínica. En Canadá se forzó a tres osos polares a nadar en petróleo. Al intentar limpiarse sufrieron graves lesiones y murieron, para acabar concluyendo que los osos se deben mantener apartados del petróleo. También muestran veinte monos a los que se disparó para calcular el tiempo que tardaban en morir (uno sobrevivió dos horas y media). Más macabro, si cabe, el diseñó de una máquina que golpeaba 225 veces por minuto las patas de los perros para estudiar cómo se curaban.

P. Díaz - "Planeta Humano"

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