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"Hay un placer mayor que
matar, dejar vivir" *************************************** Han demostrado su inteligencia hasta llegar a comunicarse de forma fluida mediante el lenguaje de signos, pero hoy sólo quedan unos 200.000 chimpancés. "¿Cuán listo ha de ser un chimpancé para que matarlo constituya un asesinato?", se preguntaba Carl Sagan. "Hola, me llamo Wilson. No recuerdo
de dónde provengo, ni siquiera sé si estuve alguna vez
allí. Tampoco recuerdo ya a mi madre. Antes podía ver
su cara, sus manos rebuscando en mi pelo, sus zarandeos suaves cuando
me ponía pesado. Pero ha pasado demasiado tiempo y su cara
se ha borrado. En fin, no tengo demasiados referentes familiares así
que hablaré de lo que conozco, de los amigos que he hecho de
jaula en jaula y de mis primos hermanos, vosotros, los humanos. Lo
dicho, me llamo Wilson, y soy un chimpancé". Kanzi, un bonobo criado en Atlanta por la etóloga Sue Savage-Rumbabaugh tiene una capacidad lingüística similar a la de un niño de dos años y medio. Entiende oraciones nuevas para él y se comunica con un ordenador especial. Como los chimpancés comunes, los bonobos demuestran una gran inteligencia. Todos parientes, todos diferentes. "Muchos seres humanos piensan que todos los chimpancés somos iguales, claro que la raza humana es bastante extraña. Hay hombres que confunden a sus semejantes sólo por el hecho de que sean de un color diferentes, como los orientales. El caso es que no todos somos iguales. No hay dos chimpancés iguales en el mundo, exceptuando a los hermanos que pueden clonar y aún esos dudo que tengan la misma personalidad. Yo, por ejemplo, soy extremadamente alegre, algo travieso, vago y muy, muy guapo". ||LA MATERNIDAD CRUZADA|| El experimento de la maternidad cruzada,
como vino a llamarse esta moda, duró alrededor de una década.
La mayoría de las personas, que adoptaban un chimpancé,
les enseñaban el lenguaje de los sordomudos. Muchos empezaron
a hacer combinaciones espontáneas de signos para formar nuevos
conceptos. Lucy, por ejemplo, acostumbraba a maldecir al gato de su
vecino con los signos "gato, caca". Ally, otra chimpancé
adoptiva, se convirtió en una consumada pintora. A pesar de
ello, resultaba un tanto patético comprobar que estos animales
no tenían conciencia de su especie. Prácticamente nacidos
entre humanos y tratados como niños, se El proyecto Washoe comenzó en 1966 cuando la chimpancé fue comprada por los profesores Beatrix y Alle Gardner. Con un equipo de tres estudiantes graduados, los Gardner iniciaron el experimento durante el cual no se permitía hablar delante del animal. Sólo por signos. Washoe fue el primer chimpancé en aprender este lenguaje. Louis, su hijo adoptivo, el primero en aprenderlo enseñado por otro chimpancé, su madre, que no había sido inducida a hacerlo ya que los chimpancés, como los humanos, no sólo usan el instinto, sino que aprenden y transmiten sus conocimientos. Hoy Washoe utiliza unos 250 signos para comunicarse. Unos de aquellos estudiantes era Roger Fouts. Cuando los Gardner decidieron mandar a Washoe al Instituto para el estudio de los Primates de Oklahoma, que dirigía el psicólogo clínico William Lemmon, Roger le acompañó. Comenzaba así una aventura maravillosa y difícil. El centro resultó ser poco más que una prisión para chimpancés en la que los animales eran sacados a pasear con bastones eléctricos, mientras se ejercían medidas restrictivas contra ellos para enseñarles quién mandaba allí. Horrorizado, Roger trató de proteger a Washoe y a otros chimpancés que conocían el lenguaje de signos. Poco a poco fueron formando una familia y Roger consiguió que Lemmon le permitiese llevarlos cada día a pasear y reservarles un espacio. Pero Roger y Lemmon mantenían un enfrentamiento casi constante. Cuando Roger consiguió un nuevo y mayor emplazamiento para los animales, Lemmon se vengó haciendo ejercer sus derechos. Uno de los chimpancés de la familia de Washoe, Bruno, era de su propiedad y como tal, lo vendió a un laboratorio de experimentación animal. Otros chimpancés siguieron su suerte.
Algunos animales sobrevivieron a los experimentos, pero a pesar del empeño de Roger, Bruno nunca salió vivo de aquel laboratorio. Cuando los chimpancés, unos animales eminentemente sociales, son encerrados en celdas, privados de estímulos y ocasiones para comunicarse sufren un comportamiento muy similar al de los presos en las celdas de castigo. Entran en una profunda depresión con comportamientos como la pérdida de apetito, estados de insomnio, tristeza, falta de movilidad, estado catatónico o de shock y, finalmente, si la situación perdura, se produce la muerte. Mientras rodaban un documental, Roger tuvo la oportunidad de ver a otro de los chimpancés que todavía sabía comunicarse por signos 25 años después de ser vendido por Lemmon. Booee, así se llamaba, estaba en un laboratorio donde le habían inoculado el virus de la hepatitis C. "Hola Booee", le dijo por signos. "Booee, Booee, yo", gesticulaba alegre el animal. Booee se acordaba hasta del apodo que había inventado para Roger, que expresaba rozando el lóbulo de su oreja. El reportaje tuvo tanto impacto, que el laboratorio se vio obligado a mandar a Booee a una organización ecologista. Pero hay muchos más animales en su situación. El doctor Sabater avisa que en unos 50 años pueden haber desaparecido los grandes simios en libertad. "Seremos juzgados severamente si lo permitimos, como juzgamos hoy severamente a nuestros antepasados por la esclavitud". Para luchar contra esta situación nació la organización Proyecto Gran Simio, que propugna la aprobación de unos derechos fundamentales para los primates: derecho a la vida, a la libertad y a no ser torturados. El objetivo es conseguir que gocen de la protección moral y legal que sólo tienen los seres humanos. La actividad de este proyecto está basada en las evidencias científicas existentes que permiten atribuir a los antropoides no humanos algunas de las características consideradas hasta ahora exclusivas del homo sapiens. Nueva Zelanda está a punto de aprobar la primera ley de este tipo. "Quedan menos de 200.000 chimpancés y unos 300 gorilas de montaña. Después de llegar a comunicarnos con los humanos, no se me ocurre qué más es necesario para demostrar que los chimpancés pensamos. Claro que si lo que el hombre espera para evitar nuestra extinción es que seamos hombres, la sentencia está firmada. Tal vez algún día todos compartamos el mundo. Si llegamos a tiempo". ||EXPERIMENTOS CON ANIMALES|| Los babuinos son unos primates extraordinariamente
inteligentes y sociales, y una de las últimas especies "elegidas"
para experimentar. Estos animales son capturados en Kenia y transportados
a laboratorios de experimentación. Allí sus Guillermo Repetto, coordinador de GTEMA, investigador de métodos alternativos a la experimentación del Instituto Nacional de Toxicología, está de acuerdo en mejorar la situación de los animales, pero es tajante: "Es difícil que los experimentos con animales sean totalmente sustituidos por procedimientos alternativos. No es moralmente aceptable que se ensayen los medicamentos directamente en voluntarios humanos sin que se haya comprobado previamente su inocuidad en animales". Propone métodos alternativos que su equipo investiga, como la disección virtual de ranas por ordenador, con lo que se podrían salvar muchos ejemplares o los procedimientos in vitro de cultivos celulares, uno de los métodos más efectivos. La mayor parte de los experimentos que se realizan en animales son para la industria armamentística. El resto se divide en cosmética y ciencia, dentro de la cual están en auge los experimentos genéticos y, por supuesto, los trasplantes. En España todo producto que salga a la venta ha de ser previamente testado en animales. Aunque la legislación española, siguiendo la corriente internacional, ha mejorado las condiciones de los animales utilizados para experimentación, muchos laboratorios son auténticas fortalezas donde es difícil acceder para comprobar la situación de los animales. Repetto asegura que nunca ha visto situaciones de maltrato, pero el informe presentado por ADDA muestra otra perspectiva y presenta ejemplos ciertamente criticables, como gatos y primates con ojos y córneas cosidos para experimentar la privación lumínica. En Canadá se forzó a tres osos polares a nadar en petróleo. Al intentar limpiarse sufrieron graves lesiones y murieron, para acabar concluyendo que los osos se deben mantener apartados del petróleo. También muestran veinte monos a los que se disparó para calcular el tiempo que tardaban en morir (uno sobrevivió dos horas y media). Más macabro, si cabe, el diseño de una máquina que golpeaba 225 veces por minuto las patas de los perros para estudiar cómo se curaban.
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